martes, 22 de julio de 2014

TERESA Y EL BARROCO

"Teresa de Avila es canonizada a sólo cuarenta años de su muerte. La canonización de Juan de la Cruz no se produce hasta 1726, es decir, ciento treinta y cinco años después de su muerte en 1591, y el solo proceso de beatificación se prolonga hasta 1675.
 La proclamación de santidad es en cierta medida un hecho social, aun cuando la sociedad sea en este caso la de los bienaventurados. Teresa queda situada como absoluta luminaria en la sociedad celeste de la Iglesia barroca. En buena medida, ciertas líneas profundas de la espiritualidad que ella representó iban a ser, cuando no clausuradas, sí consideradas con muy particular cautela por esa misma Iglesia.
El corazón llameante o incendiado por el dardo ígneo: la imagen por excelencia de Teresa en el cielo barroco... Teresa entra soberanamente en la gloria de la imagen, y, a la vez, en la fijación de la imagen: el corazón y el dardo, la visión seráfica.
El barroco no podía resistirse al espectáculo ni la Iglesia a la eficacia de éste como medio de propagación de la fe... El barroco es un arte de ver. Un arte de la manipulación y de la multiplicación de la imagen y de la visión... Al otro lado, sin embargo quedan las "moradas séptimas", el lugar adonde el barroco propiamente no podía llegar, lugar extremo donde cesan los medios, el lugar de la no representación".

(Fragmentos de: Teresa in capella cornaro, en "Variaciones sobre el pájaro y la red", de José Ángel Valente)

FRANCISCO HABLA DE TERESA

“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...