jueves, 6 de mayo de 2021

LA GRAN VERDAD DEL AMOR

Asegúrate en la fe, es decir, no obres más que bajo la luz potente de Dios nunca según las impresiones y la imaginación. Cree que Él te ama, que quiere ayudarte Él mismo en las luchas que tendrás que sostener. Cree en su amor, su demasiado gran amor, como dice San Pablo (Ef.2, 4). Alimenta tu alma de las grandes verdades de la fe, que te revelan toda su riqueza y el fin para el que Dios te ha creado… ¡Es tan hermosa la verdad, la verdad del amor! Él me ha amado, Él se ha entregado por mí (Gal. 2, 10). He aquí lo que es ser verdadero”.

(Grandeza de nuestra vocación, sep.1906. Isabel de la Trinidad. Obras Completas, página 130).

martes, 4 de mayo de 2021

NO OLVIDES LA ORACIÓN...

"Joven, no olvides la oración…Acuérdate, además, de repetir todos los días y tantas veces como puedas estas palabras: «Señor, ten piedad de todos los que comparecen ante Ti». Pues, hora tras hora, termina la existencia terrestre de algunos de los seres humanos de más alta valía espiritual y sus almas llegan ante Dios. ¡Cuántos de ellos han dejado este mundo en la soledad más completa, ignorados por todos, tristes y amargados de la indiferencia general! Y tal vez, aunque no conozcas al que muere, porque vive en el otro extremo del mundo, el Señor oiga tu plegaria. El alma temerosa que llega a la presencia de Dios se conmoverá al saber que hay sobre la tierra alguien que le ama e intercede por ella. Y Dios os mirará a los dos con más misericordia, pues si tú te compadeces del alma de otro, él se compadecerá mucho más, pues su caudal de piedad y amor es inagotable. Así, él perdonará por ti".

Fedor Dostoievski

TODO LE GLORIFICA...


"La oración no es lo único que le da gloria a Dios, también el trabajo. Golpear un yunque, serrar un madero, pintar una pared, manejar caballos, barrer, fregar, todo le da gloria a Dios si, estando en su gracia, lo haces como tu deber. Comulgar dignamente glorifica a Dios de gran manera; pero comer con agradecimiento y templanza también. Levantar las manos en oración glorifica a Dios. Pero el hombre con la horquilla llena de estiércol y la mujer con un cubo lleno de comida para los cerdos también le glorifican. Tan grande es Dios que todo le glorifica si se hace con esa intención. Vive así, pues, hermano mío".

G.M. Hopkins

EL EFECTO DE LA ORACIÓN...

"El efecto de la oración es la unión con Dios. Si alguien está con Dios, está separado del enemigo. Por medio de la oración guardamos nuestra castidad, dominamos nuestro genio y nos liberamos de la vanidad. Nos hace olvidar injurias; vence la envidia, derrota la injusticia y trata de remediar el daño que causa el pecado. Por medio de la oración se logran el bienestar físico, un hogar feliz y apacible, y una sociedad fuerte y ordenada. La oración escuda al viajero, protege al que duerme y da ánimo a los que velan. Te refrescará cuando estés cansado y te consolará cuando estés triste. La oración es el deleite de los alegres y el consuelo de los afligidos. Es la intimidad con Dios y la contemplación de lo invisible. La oración es el goce de las cosas del presente y la sustancia de las cosas por venir".

Gregorio de Nisa

lunes, 12 de abril de 2021

TERESA NOS SIGUE HABLANDO HOY...

Comparto la carta del papa Francisco al obispo de Ávila, sobre Santa Teresa y el aniversario de su proclamación como doctora de la Iglesia:

Al querido hermano Mons. José María GIL TAMAYO
Obispo de Ávila
Han trascurrido ya cincuenta años desde que, un 27 de septiembre de 1970, mi predecesor san Pablo VI otorgase el título de doctora de la Iglesia a santa Teresa de Jesús. Ella fue la primera mujer en recibir ese título que reconoce el precioso magisterio que Dios nos ha regalado en sus escritos y en el testimonio de su vida. Después de ella otras mujeres han recibido también esta distinción.

A pesar de los cinco siglos que nos separan de su existencia terrena, la llama que Jesús encendió en Teresa sigue brillando en este mundo siempre necesitado de testigos valientes, capaces de romper cualquier muralla, sea física, existencial o cultural. Ella fue “una mujer excepcional”, como la definió san Pablo VI. Su arrojo, su inteligencia, su tenacidad, a los que unió una sensibilidad para lo bello y una maternidad espiritual hacia todos aquellos que se aproximaban a su obra, son un ejemplo eximio del papel extraordinario que la mujer ha ejercido a lo largo de la historia en la Iglesia y la sociedad.

La Santa de Ávila nos sigue hablando hoy a través de sus escritos y su mensaje está abierto a todos, para que al conocerlo y contemplarlo nos dejemos seducir por la belleza de la palabra y por la verdad del contenido, y pueda hacer brotar dentro el deseo de avanzar en el camino hacia la perfección. Tenerla como amiga, compañera y guía en nuestro peregrinaje terrenal confiere seguridad y sosiego en el alma. Su ejemplo no es sólo para aquellos hermanos y hermanas nuestros que sienten la llamada a la vida religiosa, sino para todos los que desean progresar en el camino de purificación de toda mundanidad, y que conduce al desposorio con Dios, a las elevadas moradas del castillo interior.

Querido hermano: Deseo animar a todos los miembros de esa Iglesia particular, sacerdotes, religiosos y laicos, como también a todos los organizadores y participantes en el Congreso internacional que se celebrará en la Universidad Católica Santa Teresa, para que sigan profundizando en el mensaje de la Santa abulense y difundiendo su enseñanza. Es hermoso recordar que todas las gracias místicas que recibía la trasladaban al cielo; pero ella supo trasladar el cielo a la tierra, haciendo de su vida una morada de Dios, en la que todos tenían cabida. Para que nuestra sociedad sea cada vez más humana, y todos podamos vivir en la fraternidad que viene de un mismo Padre, es todo un programa escuchar su invitación a «entrar en nosotros» para encontrar al Señor (Moradas 2,1,1), y así testimoniar que «sólo Dios basta».

En este Año jubilar que la Iglesia dedica a san José, bienaventurado Protector, no puedo terminar este mensaje sin recordar la gran devoción de la Santa andariega por él. Lo tomó como maestro, abogado e intercesor; a él se encomendaba, teniendo la certeza de que recibiría las gracias que le pedía. De su experiencia animaba a otros a que hicieran lo mismo (cf. Libro de la vida, 6, 6-8; Carta ap. Patris corde, 8 diciembre 2020). Tal fue su devoción que, con motivo de sus fundaciones, recorría las tierras de Castilla y de Andalucía acompañada por la imagen de san José. Los santos siempre van de la mano, y nos sostienen por la confianza puesta en su intercesión. Que ellos intercedan por ustedes.

Que el Señor los bendiga, y la Virgen Santa los cuide. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí.
Fraternalmente,

Francisco

Roma, San Juan de Letrán, 19 de marzo de 2021,
Solemnidad de san José, Patrono de la Iglesia universal.

FRANCISCO HABLA DE TERESA

“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...