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sábado, 5 de noviembre de 2022

FRANCISCO PALAU Y QUER: AMOR A DIOS Y A LA IGLESIA

 

FRANCISCO PALAU es el primer carmelita descalzo español beatificado después de san Juan de la Cruz. Nació en Aitona (Lérida) el 29 de diciembre de 1811, séptimo de una familia numerosa de 9 hijos. Educado por su familia en un un ambiente rural de profunda piedad y religiosidad popular, donde primaba el amor a la Virgen. Conoció de cerca el horror y las penurias de la invasión francesa y la reacción de sus padres, identificados con el lema "Dios, Patria y Rey". Destacó en sus estudios, y protegido y ayudado por  su hermana Rosa, pudo ampliarlos y completar su educación. Hizo su primera comunión entre los 13/14 años, y en 1828 ingresa al seminario diocesano, para abandonarlo luego en 1832, tras haber cursado la filosofía y parte de la teología, para hacerse carmelita. En octubre de ese año pasó del convento de Lérida al noviciado de los carmelitas descalzos en Barcelona. 

 Pero las cosas se complicarían con la revolución de julio de 1835 y la exclaustración, que acabó con la vida conventual del joven Francisco, que había pronunciado sus votos el 15 de noviembre de 1833. Según mandato de su superior provincial fue ordenado sacerdote en Barbastro el 2 de abril de 1836 por el obispo Santiago Fort i Puig. En aquella España dividida y ensangrentada por conflictos civiles y entendida como una cruzada religiosa, Palau llevó una vida de intensa oración, soledad y predicación, dirección espiritual y desprendimiento de todo tipo de beneficio, incluso de orden ministerial. Solía refugiarse en una cueva a 2 kilómetros de Aitona, convertida por él en un santuario de plegaria y silencio, donde pasaba las noches orando a Dios Padre en favor de la Iglesia. 

 

Tras la derrota carlista, en julio de 1840, Palau pasó a Francia con su hermano menor, Juan, y la fama de santidad le acompañó por donde quiera que fue, haciendo vida de ermitaño; imitado y seguido por muchos; fue también denunciado e incomprendido, porque su modo de vivir no encajaba en la visión republicana  y las funciones sacerdotales. Palau se defendió con un escrito titulado "La vida solitaria no se opone a las funciones de un sacerdote sobre el altar", pero finalmente se vio obligado a abandonar el suelo francés, y regresar a España en abril de 1851, incardinándose en la diócesis de Salamanca. 

 El obispo diocesano le instó a que abandonara su vida de ermitaño y se incorporara al plan pastoral diocesano. Tras un mes de retiro, obedeciendo al obispo, elaboró la regla de vida de los grupos que dirigía, hizo de director espiritual de los nuevos ordenandos, animó la pastoral trabajando con jóvenes y asociaciones religiosas y civiles, y promoviendo iniciativas a favor de los emigrantes. Fue fundador y director de la Escuela de la Virtud, primera catequesis para adultos en la capital del principado, y fue publicista y colaborador de la prensa católica. Al final, todas esas iniciativas suyas y de la diócesis le enfrentaron con las autoridades civiles liberales, y junto al obispo fue desterrado, uno a Cartagena y otro a Ibiza. La defensa que hiciera Palau de los derechos de la Iglesia y sus prerrogativas hicieron que aun en el destierro estuviera bajo vigilancia; siempre tuvo claro que hacía lo correcto y que sufría por el nombre de Cristo y por amor a su Iglesia.  

 

Regresó entonces a la más estricta soledad y renovó la búsqueda del querer de Dios en la oración y el silencio. El islote de El Vedrá, en pleno Mediterráneo, se convirtió en el Sinaí de Francisco Palau. En ese duro peñasco quedaron grabadas sus palabras: "Solo a solas con Dios". Seis años de destierro. De nuevo la soledad. Breves salidas para predicar, el ideal de sus jóvenes años de carmelita. Es el carisma palautino, fuente de una espiritualidad eclesial, lo que originó y alimentó su santidad con iniciativas misioneras: fundador de congregaciones religiosas (Hermanos y Hermanas Carmelitas), exorcista, misionero popular, fundador y director de un periódico-seminario, El Ermitaño, , y un tratado de eclesiología para los cristianos, La Iglesia de Dios, etc. 

Murió en Tarragona, el  20 de marzo de 1872, en cuyo arzobispado había presentado un mes antes las Constituciones que debían dar estabilidad y forma a los Terciarios y Terciarias Carmelitas por él fundados en 1860 y 1861 respectivamente. En Tarragona, en la casa madre de las Carmelitas Misioneras Teresianas, se veneran sus restos mortales en una capilla visitada por los devotos del beato Palau y custodiada por sus hijas espirituales. La producción literaria de Francisco Palau es abundante y responde a exigencias e iniciativas pastorales y de dirección espiritual, excepción hecha de su "diario íntimo". Escribió en cuatro idiomas: castellano, catalán, francés y latín. Casi todos sus libros han sido publicados en modernas ediciones y traducidos a varios idiomas: Lucha del alma con Dios, Catecismo de las virtudes, Mes de María, Cartas, Mis relaciones con la Iglesia, El Exorcista y El Ermitaño.

El 24 de abril de 1988 el papa Juan Pablo II lo proclamó beato; su fiesta litúrgica fue fijada para el 7 de noviembre. 

martes, 15 de marzo de 2022

Carta del Prior General O. Carm en el IV Centenario de la canonización de Teresa de Jesús

Queridos hermanos y hermanas: 

Creo que estamos viviendo un momento de gracia en nuestra Orden. La noticia de que Tito Brandsma será canonizado muy pronto ha conmovido los corazones  las mentes de todas las comunidades carmelitas. Las próximas semanas estarán llenas de la vida y de los pensamientos de este hombre tan santo. Mientras escribo esta carta estoy consciente de una parte de la vida y del pensamiento de Tito Brandsma que enriquece a la Familia Carmelita de manera muy notable, a saber, su gran interés por la vida, la experiencia y los escritos de Santa Teresa de Jesús.

El 12 de marzo de este año, la Iglesia celebrará el cuarto centenario de la canonización de Teresa de Ávila, que fue canonizada el mismo día que Ignacio de Loyola, Francisco Xavier, Felipe Neri e Isidro Labrador. Ese día, por iniciativa del Superior General de la Compañía de Jesús, habrá una celebración de los cinco santos en la iglesia del Gesù de Roma presidida por el Santo Padre, Papa Francisco. El nuevo Superior General de los Carmelitas Descalzos, P. Miguel Márquez Calle O.C.D. y yo mismo hemos sido invitados a participar y a concelebrar con el Papa, como representantes de la Familia Carmelita. También participarán otros miembros de nuestros respectivos Consejos Generales.

Este feliz acontecimiento es una buena ocasión para entablar relaciones con la Compañía de Jesús, a la que agradezco su invitación, y es también una ocasión dentro de la propia Familia Carmelita, para reflexionar sobre el don de nuestros santos. En esta carta breve, quisiera, a través de los ojos de Tito Brandsma, reflexionar sobre el don de Teresa de Jesús a nuestra Orden y a toda la Iglesia. Tito Brandsma compartió algunas de las formas que tenemos hoy de pensar en la Familia Carmelita. Fue consciente de cómo el carisma carmelita se da a muchas personas en la Iglesia. Al escribir sobre el Beato Juan Soreth, reconoció la gran labor que éste había realizado al abrir a las mujeres los dones del Carmelo que hasta entonces sólo habían disfrutado los hombres (1). Con este mismo espíritu reconoce el gran don de Teresa a nuestra Orden por el modo en que ayuda a la gente a apreciar más plenamente el carisma carmelita al ayudar a las personas a llegar al conocimiento del misterio de Dios en sus vidas.

Tito no ocultó su aprecio por Teresa de Jesús. Su madre se llamaba Teresa (Titjsie). Cada año, en la fiesta de Teresa de Jesús, Tito escribía una nota especial a su madre con motivo de su fiesta. A lo largo de su vida, rezó con las palabras de Teresa: «Nada te turbe…». Comenzó la traducción de sus obras al neerlandés con la ayuda de otros carmelitas, pero no completó el trabajo, lo que le causó mucha pena. También la biografía que estaba escribiendo estuvo en su mente hasta el final, tan fuerte era su deseo de dar a conocer a esta santa entre los holandeses. Al comentar la traducción con su gran amigo y mentor Hubertus Driessen, conjeturaron hasta qué punto la traducción de las obras de Teresa, que habían publicado en aquella época, había «dado de nuevo al nombre del Carmelo en Holanda una buena reputación como Orden de oración y mística» (2).

Hay dos conferencias de Tito Brandsma que pueden ayudarnos de manera particular a ver el vínculo entre él y Teresa de Jesús. En la conferencia que pronunció en la Universidad de Nimega, en 1932, bajo el título Godsbegrip (La idea de Dios) (3) en el momento de asumir el papel de Rector Magnifico de la misma universidad, encontramos que la idea de Dios que más le atrae es la idea de Dios que entra en la vida de todo ser humano, y que entrará cada vez más en la persona que por su forma de vivir y creer le haga espacio para entrar. En sus palabras:

"Lo que así defiendo y considero indispensable para nuestro tiempo es la contemplación de todo el ser en su dependencia de Dios y su surgimiento de Dios cuya obra hemos de ver en todo y cuyo ser hemos de discernir en todo. También tenemos que reconocer y venerar a Dios en todas las cosas, y en primer lugar en nosotros mismos. Dios se nos revela en el fondo de todas las cosas y en nuestro propio fondo. Dios desea ser visto y conocido. En ningún lugar de Dios para ser conocido mejor que en el fondo de nuestro ser. Si el pensamiento sobre la inhabitación de Dios, sobre la total dependencia de toda la naturaleza humana de Dios, de la guía y la revelación de Dios estuviera vivo en todo, actuaríamos de manera muy diferente y ajustaríamos nuestro comportamiento para estar en sintonía con la revelación de Dios".(4)

Al pronunciar estas palabras, es posible que Tito estuviera pensando en Teresa, de quien aprendió como es la unión del alma con Dios y la presencia constante de Dios en la vida de la persona humana. Entre la serie de diez conferencias que Tito Brandsma pronunció en su gira por los Estados Unidos de América en 1935, una de ellas estuvo dedicada íntegramente a Teresa de Jesús. En esta conferencia, de acuerdo con su comprensión de la idea de Dios, mostró, apoyándose sobre todo en el Castillo Interior, cómo Teresa sostenía la idea de que Dios entraba cada vez más en la vida de las personas que conocen a Dios, aceptan a Dios y buscan conocer cada vez más su amor. En palabras de Tito:

"Santa Teresa pinta la vida mística como algo que se desarrolla en el alma, según la capacidad natural del alma, como la última realización de las potencias humanas. Éstas han sido implantadas por Dios en la naturaleza humana y se realizarán cuando el alma sea consciente de su posibilidad de alcanzar ese grado máximo de perfección y, por tanto, se entregue por entero en manos del Señor, que es el único capaz de llevarla a la más alta de las elevaciones. Para todo esto, no se le pide al alma otra cosa que cumplir los deseos y anhelos de Dios, poner su confianza en Él y sólo en Él encontrar su felicidad. A Dios le gusta tener un amor ordenado y él mismo ordenará ese amor en el alma" (5).

Tito admiraba a Teresa por la maravilla de su experiencia y doctrina. También la admiraba por su obra de reforma, creyendo que su reforma beneficiaba no sólo a las carmelitas descalzas, sino también a las carmelitas de la antigua observancia.

En un lenguaje que resuena con la tradición descalza, Tito dice:

"Ciertamente María ocupa el primer lugar en la veneración de sus hermanos y hermanas, pero no consideran que sea una derogación de esa madre amada, cuando honran a la más agraciada de sus hijos como otra madre, una madre que no les dio la existencia, es cierto, pero que los regeneró a una nueva vida" (6).

Ahora nos encontramos en tiempos y circunstancias que nos desafían a ser conscientes de la verdadera naturaleza de nuestra vocación, y a responder a ella con vidas que den auténtico testimonio de esa vocación. Hemos de vivir de una manera que sea fiel a lo que decimos de nosotros mismos, personas llamadas a vivir en fidelidad a Jesucristo, como personas contemplativas cuyas vidas están moldeadas por la oración, la fraternidad y el servicio, y que siguen en sus vidas los ejemplos de María y Elías. Tito vio en Teresa a una santa que decidió volver a la inspiración original de nuestra orden, y purificar la vida de la Orden de todas las costumbres y habitudes que se habían acumulado a lo largo de los siglos y que servían para alejar a sus miembros de su vocación original.

En este momento de gracia, mientras nos alegramos por la noticia de que Tito Brandsma sea declarado santo, y honramos la canonización de Teresa de Jesús, no se nos puede escapar que tenemos todos los motivos para dar gracias a Dios, para renovar nuestras vidas, y para tener confianza en la vida que hemos elegido, o mejor dicho, que Dios ha elegido para nosotros. Con alegría y compromiso compartiremos esa vida y esa sabiduría con la Iglesia en su conjunto y con cada una de nuestras iglesias locales. Por eso, en el breve tiempo disponible, invito a nuestras comunidades de todo el mundo a celebrar el cuarto centenario de la canonización de Santa Teresa de Jesús, y a hacerlo, cuando sea posible, junto con los miembros de la Familia Carmelita Descalza.

Que el recuerdo y el honor que damos a Santa Teresa de Jesús y a nuestro nuevo próximo santo Tito Brandsma, fortalezca en cada uno de nosotros nuestro deseo de ver el rostro del Dios vivo y de hacer su voluntad en todas las cosas.

Míceál O’Neill, O. Carm.

Prior General
5 de marzo de 2022


T. Brandsma, A New Dawn, The Carmelite Nuns, Bl. John Soreth, in Carmelite Mysticism Historical Sketches, Darien, Illinois: The Carmelite Press, 1986, 36-43.
A. Staring, Fr. Titus Brandsma and St. Teresa of Avila, in Essays on Titus Brandsma, Rome: Carmel in the World Paperback, 1985. p. 207
T. Brandsma, Mysticism in Action, Collected Works. Editors. Joseph Chalmers and Elizabeth Hense, Rome: Edizioni Carmelitane, 2021, 95-124.
T. Brandsma, The Idea of God, in Mysticism in Action, Collected Works. Editors Joseph Chalmers and Elizabeth Hense, Rome: Edizioni Carmelitane, 2021, p. 121.
T. Brandsma, St. Teresa. The Growth of the Mystical Life, in Carmelite Mysticism Historical Sketches, Darien, Illinois: The Carmelite Press, 1986, p.46.
Quoted in A. Staring, Fr. Titus Brandsma and St. Teresa of Avila, in Essays on Titus Brandsma, Rome: Carmel in the World Paperback, 1985. p. 208.

domingo, 16 de mayo de 2021

SAN SIMÓN STOCK

 
En el OFICIO PROPIO del CARMELO TERESIANO (DESCALZO), aparece hoy, 16 de mayo, la memoria litúrgica libre de San Simón Stock, presbítero de nuestra orden. Propio tiene únicamente la oración, las antífonas de laudes y vísperas, y la lectura del oficio, tomada de "La flecha de fuego", de Nicolás el Francés, prior general. El esbozo biográfico previo es muy sencillo, y dice que San Simón era inglés, vivió en el siglo XIII, y destacó por su santidad y devoción mariana. Nada dice de que fuese prior general, ni del Escapulario, lo cual hace pensar que en la reforma litúrgica posterior al VATICANO II se revisaron las hagiografías de nuestros santos, dejando solo lo que estaba históricamente probado. No obstante, siguen reproduciéndose esas hagiografías, que algún valor tienen también, porque nos permiten comprender las motivaciones y anhelos de los que nos precedieron en este camino de fe y consagración. De ahí que hoy comparto una presentación de San Simón Stock que encontré en las redes; valga como muestra de un modelo que inspiró y aún inspira a muchos en su anhelo espiritual de consagración y entrega a Dios en esta familia religiosa. 


San Simón Stock
Su vida
San Simón Stock es uno de los personajes centrales de la historia de la Orden del Carmen, por dos títulos, sobre todo: a él se debe el cambio estructural de la Orden abandonando el eremitismo originario y entrando a formar parte de las ordenes mendicantes o de apostolado. La tradición nos ha legado que él recibió de manos de María el Santo Escapulario del Carmen, tan difundido desde el siglo XVI entre el pueblo cristiano.
La primera noticia de San Simón Stock es del dominico Gerardo de Frascheto, contemporáneo del Santo (+1271). No es claro si el "hermano Simón, Prior de la misma Orden (Carmelitana), varón religioso y veraz" sea San Simón Stock.
La segunda referencia en orden cronológico es un antiguo Catálogo de Santos de la Orden, del cual se conservan tres redacciones del siglo XIV. La más breve y, por lo mismo, más antigua, dice de él:
"El noveno fue San Simón de Inglaterra, sexto General de la Orden, el cual suplicaba todos los días a la gloriosísima Madre de Dios que diera alguna muestra de su protección a la Orden de los Carmelitas, que gozaban del singular título de la Virgen, diciendo con todo el fervor de su alma es tas palabras: 'Flor del Carmelo...'", que veremos en el apartado siguiente: Su espiritualidad.
Otra redacción más extensa de este Santoral añade nuevos e interesantes datos sobre él; Su apellido STOCK, que parece se deba a que vivía en el tronco de un árbol. Su ingreso entre los carmelitas recién llegados a Inglaterra procedentes del Monte Carmelo. Su elección como Prior General y la aprobación de la Orden por el Papa Inocencio IV. Su don celestial de obrar ruidosos milagros. Fue autor de varias composiciones, entre ellas el Flos Carmelí y el Ave Stella Matutina.
Parece que mientras visitaba la Provincia de Vasconia, murió en Burdeos, el 16.5.1265, casi centenario de edad.
Se le tributa culto desde 1435.
Su fiesta se celebra el 16 de mayo

Su espiritualidad
Se halla ya apuntada en cuanto precede sobre su vida.
La personalidad de este gran Superior General "el Santo del Escapulario", como le llamó el papa Juan Pablo II el 24.9.1983-se deja ver en varias facetas que aquí sólo enunciamos:
a) A él se debe de hecho la Aparición y Promesa del santo Escapulario del Carmen con los enormes beneficios que han venido a toda la humanidad por medio de este Sacramental Mariano durante estos más de siete siglos que cuenta de vida. Lo dice el Santoral que hemos recordado: Rezaba así San Simón Stock cada día pidiendo por su Orden:

"Flor del Carmelo
Viña florida esplendor del cielo;
Virgen fecunda y singular;
oh Madre dulce
de varón no conocida;
a los carmelitas,
proteja tu nombre,
estrella del mar.

Se le apareció la Virgen rodeada de ángeles, según la tradición el 16 de julio de 1251- y le mostró el santo Escapulario de la Orden diciéndole: "Este será el privilegio para ti y todos los carmelitas; quien muriere con él no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará".
Amó tanto a María que se le conoce con el apelativo de "el Amado de María".
b) Otro rasgo de su espiritualidad sería su profundo amor a la Orden del Carmen, por la que oró, luchó y trabajó con denuedo admirable durante toda su vida. A él se debe la transformación de la Orden de eremita en cenobita y mendicante. A él la modificación y aprobación de la Regla Albertina. A él la expansión del Carmelo en Europa.
Su mensaje
que amemos y suframos por nuestra Orden y Congregación.
que acudamos a María en todas nuestras necesidades.
que merezcamos llamarnos "el amado de María".
que practiquemos las virtudes que simboliza el ESCAPULARIO.

Su oración
Señor, Dios nuestro, que llamaste a San Simón Stock a servirte en la familia de los Hermanos de Santa María del Monte Carmelo; concédenos, por su intercesión, vivir como él entregados si empre a tu servicio y cooperar a la salvación de los hombres. Amén.

(Tomado de:  Los Santos Carmelitas, P. Rafael María López-Melús)

jueves, 8 de agosto de 2019

TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ (Edith Stein)

“Invito a todos a contemplar sus valientes opciones, expresadas en una auténtica conversión a Cristo, así como en el don de su vida contra toda forma de intolerancia y perversión”, ha señalado el Papa Francisco con respecto al ejemplo de vida de santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein.

Hoy, 7 de agosto de 2019, durante el saludo a los peregrinos de lengua italiana y después de dirigir un pensamiento especial para los jóvenes, los ancianos, los enfermos y los recién casados, el Santo Padre ha recordado que pasado mañana, 9 de agosto, se celebra la fiesta de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, virgen, mártir y copatrona de Europa.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, nació en Breslau, Polonia (entonces Alemania) en 1891. Edith fue una destacada filósofa judía, una buscadora incesante de la verdad, la cual halló tras la lectura de la autobiografía de Teresa de Jesús. Se bautizó en 1922 y, en 1933, cuando el holocausto judío había estallado, ingresó en el Carmelo de Colonia.

El 2 de agosto de 1942 los nazis la detuvieron a ella y a su hermana Rosa, que había seguido sus pasos y era portera del convento. El 9 de agosto ambas murieron junto a 987 judíos en la cámara de gas de Auschwitz-Birkenau.

Juan Pablo II la beatificó en 1987 y la canonizó en 1998. Un año después, en 1999, la declaró copatrona de Europa.

(Tomado de : ZENIT)

miércoles, 7 de agosto de 2019

SAN ALBERTO DE TRAPANI

Hoy en el Carmelo celebramos la memoria de San Alberto de Trápani, Sacerdote Carmelita de la Antigua Observancia. 
En realidad se sabe muy poco de él y debe ser porque al ser un santo de los más antiguos de la Orden como que su vida se confunde con los estilos propios de su tiempo y que muchas veces llenaron las vidas de los santos con hechos tan portentosos que los hacían más admirables que imitables, y lo cierto es que el hombre de hoy necesita modelos de vida que sean fáciles de seguir y emular. 

Ciertamente que San Alberto de Trápani es uno de esos santos, como todos lo son en realidad, que es posible tener como modelo de seguimiento de Jesús y de eso se trata, de hacer su vida entendible para el hombre y la mujer de hoy. Creo que la riqueza de la vida de los santos, sea cual sea su momento histórico, es la capacidad de trascender el tiempo haciéndose modelo de todos.
Quisiera resaltar algunos aspectos de su vida que bien podrían servir a las personas de hoy:
+ Fue un hombre de profunda comunión con Dios a través de la oración. En este sentido nos recuerda hoy la importancia de tener espacios de encuentro con Dios que es el mismo ayer, hoy y siempre.
+ Fue un hombre profundamente caritativo, solidario, atento a las necesidades de las personas de su tiempo.
+ Fue un gran predicador, que hablaba a la gente con claridad y convicción, lo que nos enseña la importancia de ser auténticos y valientes a la hora de decir las cosas.
+ Fue un hombre profundamente respetuoso de su cuerpo y del de los demás, de ahí que sus biógrafos resaltan su pureza, la misma que no tendría sentido si es que no se sustenta en el respeto y proyección a los demás en el ejercicio de un auténtico amor.
Estas son, entre otras, las enseñanzas que nos da san Alberto de Trápani, un santo para todos los tiempos.



En el oficio propio que tiene el santo se reza un precioso himno. En él se encuentran elementos biográficos y se perciben elementos propios de la época. Sin embargo no deja de ser una joya litúrgica que nos acompaña en la oración en su día.


Hoy nace para el cielo
Alberto Carmelita;
celestes moradores
a Alberto felicitan.


Las galas mundanales
valiente menosprecia,
y, entrando en el Carmelo,
a Dios todo se entrega.


Con dura penitencia
domando las pasiones,
será sol que difunde
sagrados esplendores.


Satán pretende astuto
que la oración acorte;
Alberto persevera
orando día y noche.


Desde tu gloria mira,
hermano, a tus hermanos,
que, como tu, de Cristo
ser copia procuramos.


Uno y Trino, a Ti, gloria
dios padre, con Dios Hijo
y Dios santo Paráclito
por siglos infinitos. Amén.

Y si quieren conocer sobre él, recomiendo leer una biografía muy bien elaborada que nos lo presenta con datos históricos y nos lo muestra en facetas creíbles.


Debo agregar que Santa Teresa de Jesús, nuestra madre, fue muy devota de san Alberto a quien llamaba «nuestro padre San Alberto». Además san Alberto encabezaba la lista de sus protectores. Por otro lado mandó pintar imágenes de él, e incluso mandó traducir del latín alguna biografía suya.

(Tomado del blog: Tratar de amistad, escrito por José Luis).
https://tratardeamistad.blogspot.com/

sábado, 2 de marzo de 2019

TOMÁS ÁLVAREZ EN LA MEMORIA

Compartimos aquí, algo tarde ya, parte de las palabras de Fray Miguel Márquez en la despedida del P. Tomás Álvarez, que son el homenaje de este blog a un entrañable amigo de Santa Teresa y a quien conocimos también, recibiendo como tantos, su magisterio espiritual: 

Nos empeñamos en pensar que las grandes historias de amor pertenecen a épocas pasadas, que los mejores relatos se escribieron antaño. Creemos que la épica tiene que ver con aventuras de antiguos caballeros andantes, princesas y castillos encantados. Tan difícil nos resulta tener fe y reconocer a los héroes, a los santos en la puerta de al lado, como dice el Papa Francisco. Pero ellos están, siempre han estado, los que nunca aparecieron en los periódicos y no hicieron ruido entregando la vida y los que, ocupando el primer plano, fueron humildes sin pretender nada, sin esconderse y dando valor y voz al protagonismo de otros. Desaparecieron en cada palabra y en cada letra para hacer brillar el verdadero Mensaje y Mensajero, esta fue la vida del P. Tomás Álvarez. 

Se nos están yendo los viejos guerreros, poco a poco retornan al descanso merecido de los justos, labradores sacrificados que han arrancado a la dura tierra de las desolaciones el fruto precioso y la maravilla, no solo la perla y el diamante del alma de Teresa, sino de su propia alma. Pero no os engañéis, no os equivoquéis. No estamos aquí para alimentar la pena, la decadencia inminente, para llorar y lamentar la pérdida insustituible. No hemos venido a encumbrar sus hazañas y disculpar nuestras miserias. ¡Donosa manera de honrar y homenajear la luz y la gracia que nos dejaron! Nos devuelven la Fe y la Mirada en la dirección de la Vida que nace. Teresa de Jesús y Tomás (de Teresa) no son la luz, pero sí reflejo límpido de aquella luz que nos habla de historia de amistad, de encuentro con el Capitán del amor, en estos tiempos recios, con Cristo, Amigo y Compañero, y nos animan a reinventar la audacia de dejarle estrenar en nosotros una nueva historia de amor, no menos apasionante que la suya. ¡Cuánta dignidad!, ¡cuánta elegancia!, ¡cuánta nobleza!, ahora podemos decírtelo sin que te incomode tu timidez y tu pudor a los homenajes. ¡Qué altura y qué manera de pisar tierra! ¡Qué tesoro de ciencia y sabiduría y qué poco alarde! ¡Cuánta entrega en cuerpo y alma, en tiempo y sacrificio a cada documento, cada papel, a cada persona, en la oración, a las preocupaciones de los otros y en lo ordinario y qué vacíos tus bolsillos de ti mismo! 

En la infinidad de mensajes que han llegado estos dos días alguien ha dicho: “En estos momentos no hay mucho que decir. La muerte es una realidad que nos desafía al silencio”. En ese silencio sobrecogidos guardamos silencio respetuosos, porque sucede la Vida. Inevitable nos resulta pensar, imposible no querer imaginar, emocionados, cómo habrá sido el encuentro entre aquella mujer de la que se enamoró, (recuerdo que comenzó una vez una conferencia diciendo simpático: ‘Tengo que confesarles que me he enamorado de una mujer… Teresa de Jesús’), y que le habrá salido al encuentro tan agradecida con sonajas y panderos rodeada de sus hijas e hijos, regalándole un abrazo de madre, hermana, amiga, compañera y confidente. Y ¿cómo habrá sido y será aquella fiesta, querido Padre Tomás, que solo pensarlo anima a aventurar la vida, a arriesgarlo (arriscar, diría Teresa) todo por el Señor de todos los señores, por aquellos lindos ojos de Jesús, los únicos que traen belleza y descanso al castillo del alma. Solo oí tantas veces de un carmelita decir esta expresión: “Era un caballero”. 

Desde que entré en la Orden sentía yo el orgullo y el privilegio de pertenecer a la misma familia teresiana que el padre Tomás. Y como era un caballero honraba como a príncipe o princesa a quien mendigaba de él alguna atención. Se hacía llano y sencillo como vasallo, sin reclamar nada, o como caballero sin sueldo, que ayuda a su Señor a llevar la cruz, la que llevaba en su nombre de fraile con honor. Grande entre los amigos de Teresa. Si algún poder tuviéramos te daríamos con Juan de la Cruz y Jerónimo Gracián, a la par que ellos y no en inferior peldaño, el título de los mejores amigos de Teresa que ha conocido la historia. Humilde Tomás, decía no hace mucho a un hermano: “Ahora parece que voy entendiendo algo a la Santa”. Enséñanos ahora, Tomás, la ciencia de Teresa, la ciencia del amor a Jesús, a la Iglesia, a los hermanos, enséñanos ahora lo que más nos conviene, lo importante, y desengáñanos, porque no deseamos otra cosa que se cumpla lo que Él desea, y querer con decisión, lo que Él quiere.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

TODOS LOS SANTOS DEL CARMELO

Los Santos del Carmelo son una inmensa muchedumbre de hermanos nuestros que consagraron su vida a Dios, abrazando las enseñanzas del divino Maestro e imitando su vida, y se entregaron al servicio de la Virgen María en la oración, la abnegación evangélica y el amor a las almas, sellado a veces con su sangre. Ermitaños del Carmelo, mendicantes de la Edad media, doctores y predicadores, misioneros y mártires; monjas que dilataron el pueblo de Dios con la misteriosa fecundidad de su vida contemplativa; religiosas que descubrieron el rostro de Cristo a sus hermanos con el apostolado sanitario o docente, sobre todo en tierras de misión; seglares que en medio del mundo supieron encarnar el espíritu de la Orden. Toda la familia del Carmelo de la patria con María, su madre, a la cabeza constituye en este día el motivo de nuestro gozo y nuestra alabanza al Padre. Recordamos a nuestros hermanos que ayer se dedicaban a la asidua oración en la tierra y hoy participan en la liturgia del cielo, y nos unimos espiritualmente a su gloria, mientras peregrinamos por los caminos que ellos, animosos, recorrieron, viviendo en obsequio de Cristo y siguiendo las huellas de nuestra Señora.

FRANCISCO HABLA DE TERESA

“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...