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viernes, 1 de mayo de 2020

CUANDO LLEGA LA CRISIS... (2)

 
Vamos a examinar más de cerca, de la mano de William Johnston, todo ese material que aflora a la mente consciente de una persona en el momento de la CRISIS, causándole terribles sufrimientos.  

Hablemos de tres realidades: la SOMBRA, la SEXUALIDAD y la MÁSCARA. 

1. En primer lugar, la SOMBRA, esa parte de nuestra personalidad que no hemos aceptado, que rechazamos y odiamos contemplar. Esa sombra puede salir a la superficie, sobre todo en los sueños, y causarnos mucha inquietud y angustia. Que importante es que cuando eso sucede tengas a mano una persona comprensiva que te escuche, y te recuerde que todo eso forma también parte de ti, y es el momento de reconocerlo e integrarlo. Lo sano es que te reconcilies con tu sombra.

2. En segundo lugar, la SEXUALIDAD. Todos tenemos en nuestro inconsciente  una figura "contrasexuada", anima o animus, y ello también puede subir a la superficie en esos momentos en que se resquebraja el dique que separa lo consciente de lo inconsciente. Esto sucede con frecuencia también en los sueños, despertando viejas inquietudes o suscitando sentimientos de culpa en la persona. Aquí, lo mismo que en el caso anterior, es fundamental estar abiertos para que esos dos polos que habitan en nosotros se integren, se unan.

3. El problema de la MÁSCARA: solemos llevar todos una máscara, representar un papel, ya sea el de tu profesión, o el de tu lugar en la familia, en la sociedad o en el grupo al que perteneces.  Ese papel me eleva en un pedestal, me pone por encima, me ofrece seguridad, pero en el momento de la crisis esa máscara se desprende, o el pedestal se desmorona, y me veo como desnudo delante de los otros. Parece terrible, pero en realidad es el camino para que descubras tu auténtico yo, que no necesita máscara ni pedestal.

En este camino, cuando todo eso que está en el inconsciente personal, aflore a la superficie, también lo hará la sombra arquetípica del inconsciente colectivo, que es aún más profundo. Entonces nos veremos cara a cara con la muerte y la existencia misma. Todo esto forma parte de lo que podemos llamar "crisis de desarrollo", de hacernos adultos; un proceso doloroso en verdad, pero muy necesario en el viaje espiritual. Nuestra personalidad se va definiendo en el camino hacia la plenitud. 

 MUY IMPORTANTE es ver a la persona, verte a ti, o al otro en caso de que acompañes a alguien, de manera holística, es decir integral, en sus dimensiones física, psicológica y religiosa. 

1. FÍSICA: El cuerpo también participa en la crisis, y puedes sentir agotamiento, insomnio, hipertensión o úlceras; puedes deprimirte y sentir dolores musculares y óseos. Puedes estresarte mucho. De ahí la importancia de cuidar la salud, y esto incluye la sana alimentación, los ejercicios, el aire fresco, caminatas en lugares naturales. También la respiración profunda, descanso, tomar vacaciones. Eso sí, evita cuanto puedas medicarte mucho, solo lo que el médico te aconseje y con prudencia. 

2. PSICOLÓGICA: Puedes necesitar un consejero profesional que te acompañe durante este período para ayudarte a integrar todo eso que aflora y con lo que necesitas amigarte, porque forma parte de ti, de tu historia, de tu ser. Hablar de tu infancia, tus relaciones con tus padres, tu sexualidad, tus traumas con la autoridad, etc. 

3. RELIGIOSA: Pero más allá de lo anterior, no olvides que toda esta crisis tiene una importante dimensión religiosa; en ella te encuentras cara a cara con el insondable misterio de la persona y la existencia humana. La psicología te ayuda, pero es Jesús quien te salva, y necesitar poner toda tu fe en él. No son tiempos de poder hacer una oración larga o profunda tal vez, pero aférrate al Señor, y gritale, como hicieron aquellos que en los Evangelios precisaron de él. "Señor Jesús, ten piedad de mí". Acude con frecuencia la Eucaristía,  que te alimentará para poder recorrer este tramo del camino. Tal vez ahora tu oración sea el silencio, el caminar, el hacer algún trabajo. No alimentes culpas, simplemente déjate hacer.


No te dejes llevar por el reduccionismo: unos te dirán que lo que sucede es que estás cansado; otros que necesitar ir al médico o al psicólogo, y otros que debes rezar mucho. Las tres cosas son importantes, pero ninguna por sí sola te ayudará a salir al otro lado del túnel; es una crisis que incluye cuerpo, psiquis y espíritu, y necesitas atender integralmente esas diversas dimensiones de tu persona. Lo esencial, y definitivo: CONFÍA EN DIOS, confía en el proceso que estás viviendo, que es también Dios. 

 Toda crisis es tiempo pascual, tiempo de muerte y resurrección, tiempo en el que Dios te lleva entre sus brazos. Recuerda que la vida es un viaje, un largo viaje hacia la plenitud que es Dios.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

ADENTRARSE EN LA NOCHE 3

Para San Juan de la Cruz, la noche representa la fase más movida de todo el camino espiritual, y aunque para nuestra comprensión esa experiencia aparece desglosada pedagogicamente, en la práctica se trata de una experiencia dinámica, integrada en el todo de la persona, y tiene un carácter progresivo. Por eso, para expresar movimiento, divide la noche en dos partes: del sentido y del espíritu, pero luego relativiza un poco esa división, ya que solo hay noche en el ser humano en la medida en que participa el espíritu (mientras no alcanza lo hondo del espíritu, la noche del sentido es poco más que una disposición, 2N 3,1). 

En la noche pasiva participa todo el hombre, de ahí que fuera mejor hablar de una sola noche, como un proceso gradual que se va apoderando de la persona, y que empieza naturalmente por donde el hombre empieza a hacer sus experiencias y operaciones, es decir, por los sentidos. De cualquier modo, este proceso tiene varias faces, con su peculiaridad y su importancia relativa en el resultado total, pero el nombre de noche oscura se aplica con mayor propiedad a la noche oscura pasiva del espíritu, que es la de mayor radicalidad. 

El punto de partida de todo este proceso que llamamos Noche no es un lugar, sino un modo de ser y de obrar en que está naturalizado el hombre, y que recibe varias denominaciones: sentido, hombre viejo, hombre natural, hombre carnal, niño, operaciones bajas. Y desde este punto de partida tiene lugar entonces un proceso de TRANSFORMACIÓN, que se experimenta como vacío, y que el santo describe con diversos vocablos: desnudar, desarraigar, destetar, derretir, deshacer, destricar, desollar, descocer, digerir... (el prefijo "des" está en todas, mostrando la gravedad del cambio). 
El punto de llegada a que conduce la noche es el hombre nuevo, divinizado en su ser y en sus operaciones. No se trata de un cambio exterior, de un barniz, sino de un rehacerse profundo; el paso por la noche, con su sequedad, le ha enseñado a distinguir entre gusto y sustancia de las cosas. En la Noche no solo se elimina lo inservible, sino que se reciben dones nuevos: luz, amor, fortaleza. 


Hablemos de esa PASIVIDAD ACTIVA con la que ha de vivirse todo este proceso, porque el término "pasividad" puede ser mal entendido. Puede pensarse que Dios lo hace todo en el secreto de la conciencia y en momentos de oración, pero como dijimos antes, la noche pasiva engloba toda la existencia del hombre y compromete a fondo toda su actividad e inventiva. 

Tres son los componentes principales de la pasividad:
1. Estados de ánimo interiores y situaciones externas difíciles que Dios provee o permite, que interpelan la fe y el amor de la persona.
2. Dios infunde luz especial de fe y fortaleza de amor para comprender y actuar en sentido teologal en tales circunstancias.
3. La persona o sujeto responde de hecho afrontando con fidelidad heroica la situación penosa.

 Este último componente lo tiene que poner la persona a sus expensas, por más que pueda tener la ayuda de la gracia, por lo que el sujeto actúa en la noche pasiva con más empeño que en la activa. Se le llama "pasiva" porque no escoge él los momentos y circunstancias, ni puede asegurarse los propios estados de ánimo y las luces divinas.  Si el ser humano no responde fielmente y se mantiene firme en este proceso, no hay noche pasiva de ninguna clase. 

 Los que padecen estas pruebas y quienes pretenden ayudarles se ponen nerviosos y hacen cosas extrañas para intentar salir cuanto antes y a toda costa de la noche, o se deprimen al ver que no lo consiguen. Juan de la Cruz sugiere dos cosas:

1. Que procuren estarse quietos unos y otros, y no hagan rarezas, "porque hasta que el Señor acabe de purgarla de la manera que él lo quiere hacer, ningún medio ni remedio le sirve ni aprovecha para su dolor" (2N 7,3).
2. Que se apoyen en la única base firma: "Los que de esta manera se vieren, conviéneles que se consuelen perseverando en paciencia, no teniendo pena; confíen en Dios, que no deja a los que con sencillo y recto corazón le buscan, ni les dejará de dar lo necesario para el camino, hasta llevarlos a la clara y pura luz de amor" (1N 10,3).

EN RESUMEN: La obra de San Juan de la Cruz presenta la estructura fundamental, los elentos esenciales  de la experiencia de la Noche, pero luego admite variedad en cuanto a intensidad, ritmo, duración, según apunta en 1N 14,5. Sugiere en ese mismo capítulo tres posibles formas de tentación o prueba: sensualidad, blasfemia, escrúpulos. Pero a nosotros nos toca hacer una "integración existencial", ya que todo esto acontece en situaciones externas e internas concretas de la vida personal y social del creyente. El libro no desciende a ulteriores detalles, y deja a cada persona y a cada época hacer las aplicaciones convenientes, y así ha sucedido a lo largo de la historia.

Como ejemplos de lo anterior: Santa Teresita de Lisieux, que vivió esa noche oscura en un  contexto de vida contemplativa, y la noche oscura colectiva, que designa la dolorosa experiencia de transformación radical que experimentan ciertos grupos, la iglesia o la cultura. 

PERO: Noche oscura no es lo mismo que crisis o sufrimiento agudo. La noche sanjuanista  exige una respuesta de fe, amor y esperanza en el creyente. Si esto falta no podemos llamarle "noche" en sentido sanjuanista, ni esperar los frutos que él asegura a quienes viven teologicamente esa experiencia. 

(Estas notas  son un resumen, con añadidos, a la introducción al libro NOCHE OSCURA en las OBRAS COMPLETAS, de San Juan de la Cruz, EDE)



martes, 3 de septiembre de 2019

ADENTRARSE EN LA NOCHE 2

Seguimos adentrándonos en el misterio de este libro que recoje experiencias fundamentales de toda vida espiritual, y es importante entender que está escrito como a dos voces: su estilo es descriptivo, y se mezclan la experiencia del protagonista que vive el paso por la Noche con la doctrina del autor del libro. El primero, utiliza expresiones duras y desconcertantes, dando una interpretación inexacta de la realidad que vive; el segundo, interpreta lo que vive el primero, con principios teológicos, analizando la experiencia serenamente y desde la distancia. Lo que al primero duele, al segundo le alegra.

EXPERIENCIA DOLOROSA: Comenzamos por la experiencia subjetiva, quer el libro refleja con vigor; San Juan de la Cruz, antes de contruir una teología sobre la experiencia de la Noche, ofrece una descripción viva y fiel de esa experiencia. El sujeto percibe la privación de la luz, la pena, el desconcierto, y no sabe por qué. No es tanto negatividad o falta, como una conciencia dolorosa de esa falta, pero sigue siendo una experiencia negativa. Alcanza a todo el hombre, con mayor o menos intensidad, según el grado de noche que experimenta, y puede tocar sus sentidos, potencias espirituales y hasta su vida física. Toda experiencia acaba alcanzando al hombre entero, y el santo habla de oscuridad de la voluntad, aridez del entendimiento, etc.

Dios desnuda todas las potencias, "dejando a oscuras el entendimiento (conocimiento) y la voluntad a secas (aridez), y vacía la memoria (de recuerdos y esperanzas), y las afecciones del alma en suma aflicción (tormento)". Pero el sujeto que está sufriendo la noche no se limita a aguantar a oscuras, sino que intenta dar una primera interpretación de lo que le pasa, ya que es grave y le angustia. 

Esta es más o menos su interpretación de las causas del mal y de su perdición:

1. Que está abandonado por Dios sin remedio. 
2. Experimenta como nunca su propia miseria, y cree que nunca podrá librarse o ser librado de ella.
3. Que su impotencia e inactividad le atan y atrofian.
4. Que es imposible e inutil  cualquier ayuda ajena.
5. Que no tiene esperanza de salida ni remedio en el futuro, por más que haga. 

De todo lo anterior lo más grave es el supuesto abandono de Dios, pues si lograra  cerciorarse de que es Dios quien envía la prueba y está atento a su desarrollo, los demás tormentos no le causarían pena. 

REALIDAD TEOLÓGICA: Esos fenómenos que acabamos de describir, vistos desde la otra parte (con hondura y objetividad teológica) tienen un significado muy distinto. ¿Qué es lo que sucede realmente? Dice Juan de la Cruz: "Esta noche oscura es una influencia de Dios en el alma, que la purga de sus ignorancias e imperfecciones habituales y naturales y espirituales, que llaman los contemplativos contemplación infusa o mística teología, en la que de secreto enseña Dios al alma y la instruye en perfección de amor, sin ella hacer nada ni entender cómo"
(2Noche 5,1; 1Noche 10,6)

La palabra clave es esta: CONTEMPLACIÓN; desde ella interpreta la experiencia y la realidad de la noche, y a ella se atribuyen los frutos de transformación operados y los efectos dolorosos que se experimentan. Lo que en SUBIDA hacían la fe y la caridad uniendo sus fuerzas, lo hace, y más, la contemplación en la NOCHE. 

CONTEMPLACIÓN es: influencia o infusión de Dios, conocimiento amoroso sabiduría, noticia y amor unidos, sin imágenes; oscura y secreta cuando se recibe y al querer comunicarla; purifica e ilumina; el alma obra pasivamente.
(No hay que identificar, no obstante, contemplación con noche oscura, pues la primera también se da en formas que no producen noche)

 En resumen, lo que sucede en la NOCHE es que Dios ha tomado en su mano la vida de la persona, e interviene con fuerza, desbordando sus proyectos y facultades. Es Dios quien toma la iniciativa, y actúa a su manera, obligando al ser humano a adoptar modos de ser y obrar nuevos (divinos) que nunca hubiera podido imaginar. 


(Ideas desarrolladas a partir de los comentarios al libro NOCHE OSCURA en las Obras Completas de San Juan de la Cruz)

lunes, 2 de septiembre de 2019

ADENTRARSE EN LA NOCHE...


Vamos a seguir hablando de la NOCHE OSCURA, y cito: "La noche es la fase en que se decide el destino, elevado o mediocre, de toda vida espiritual". Por eso es importante entender en que consiste realmente esa experiencia, y cómo debemos vivirla, en clave de fe. No es lo primero tener un conocimiento detallado del libro de San Juan de la Cruz, aunque siempre ayuda manejar un esquema general y localizar sus pasajes más significativos; lo que nos interesa es que se lea el texto de modo personal, que se señalen los pasajes que me dicen algo a mí, y que poco a poco, con la ayuda del Espíritu, me vaya aprovechando el magisterio del santo para la propia vida espiritual. San Juan de la Cruz es maestro en el crecimiento, en la maduración del creyente, del orante, con crecientes cuotas de libertad interior; es un ascenso, una subida, un sumergirse en la oscuridad para alcanzar la cima y la luz, y allí, ligeros de equipaje, alzar el vuelo, y hacerse uno con Cristo.

Es fundamental la fuerza que tiene el símbolo, la NOCHE como expresión abarcadora de una experiencia constatable (que va delante siempre), y a la vez interpretada desde el símbolo mismo. Juan mira y describe la noche natural que todos conocemos, y la vincula con la irrupción dolorosa y desconcertante de Dios, fundiéndolas en una imagen, noche, que se llena de significados y repercusiones, espirituales y sensitivas. Juan no inventó este símbolo, pero lo rehace de tal modo que este alcanza una fuerza mayor en el horizonte espiritual del creyente.

Dentro del símbolo sanjuanista confluyen diversos elementos:
1. La experiencia natural de la noche como fenómeno cósmico, que oculta o disimula los objetos, alterando así la percepción que tenemos de ellos, y el modo en que los experimentamos.
2. Hay una tradición bíblica y patrística que habla de oscuridad y de tiniueblas cuando el ser humano se pone en comunicación con Dios, el mortal con el trascendente. 
3. La propia experiencia personal de Juan de la Cruz, de oscuridad y de abandono, en la cárcel de Toledo, como representación existencial de otras muchas experiencias que
 él ha vivido, y en las que se combinan la oscuridad sensorial y la tiniebla divina.

Todo lo anterior se resume en un nombtre sencillo, intuitivo, polifacético y universal: Noche. De ahí que desde la propia experiencia uno pueda ir desentrañándolo, descubriendo sus muchos y particulares significados. 

¿Por qué le llama NOCHE a esta experiencia? En el plano espiritual lo explica en 1Subida2,1: Por el punto de partida, que es la privación o ausencia de gustos o sensaciones; porque el medio para seguir este camino es aun más oscuro, es decir, la Fe; y porque la meta a la que nos conducen ambas cosas anteriores es el Dios trascendente, oscuro y tenebroso para el hombre en esta vida. 

Ese símbolo y esa experiencia se expande poderosamente en un POEMA: un poema breve (de ocho estrofas), denso y coherente. Y en el poema el símbolo se despliega, vuela, lleno de pasión y dinamismo. La Noche es más que tiempo o ambiente: es acción, drama de amor, encuentro; son noche las personas que se encuentran, Amado y amada, comunicandose en el misterio, y se encuentran no solo en y durante la noche, sino por medio de la noche.

Juan de la Cruz advierte al inicio que la persona que habla en el poema y en las declasraciones lo hace ya despues de haber pasado por la experiencia de la Noche, y esto es importante porque quita amargura e incertidumbre a lo que leemos, y constatamos los buenos frutos que resultan de la experiencia vivida. Nos cuenta el final de la historia, para que no nos asustemos (como cuando ya sabemos el final de una película, y seguimos el drama con la confianza de que el protagonista no muere), y además puede darle a su relato un mayor sentido de unidad.

Es bueno, y recomendable, hacer una lectura detallada del poema, para descubrir en las palsabras, frases, giros, que su autor utiliza, imágenes visuales y espirituales que enriquezcan el símbolo y el modo en que lo entendemos.  Todo él trancurre en la oscuridad, en el secreto, en el disfraz, en el silencio, y luego puede dividirse como en tres escenass o momentos: es una salida o huida o búsqueda en la noche ( no es un aguardar simplemente en la oscuridad). Es la parte más dinámica del poema: el alma enamorada huye de casa en busca del Amado y en plena oscuridad. Nadie la ve ni ella se detiene a ver a nadie, es el amor quien la guía. 

La escena siguienter es la del encuentro (la estrofa 5), más que describirlo, se alude a él, a la experiencia en la que desemboca la búsqueda. Es breve, pero es el centro, el corazón del poema, meta alcanzada y fuente de lo que sigue. Y luego, la tercera escena (Tres estrofas), que expresa comunión y quietud; ahí están los amantes solos, comunicándose, en silencio y plenitud.

 En resumen, el poema no necesita muchos comentarios: la noche oscura es la experiencia de fe, toda la vida de fe podríamos decir; la fe es la que guía y la que une, luego es también la persona del amado, contiene el objeto de la búsqueda, y es el sujeto de la comunión. La Noche, siguiendo la estrofa central, guía, junta y transforma.


Luego, hablemos del COMENTARIO: como está vinculado al libro previo, Subida, carece de elementos introductorios; ellos están al inicio de ese libro. Juan de la Cruz es un poco impredecible en sus comentarios, promete algoi y luego hace otra cosa, y prácticamente lo dice todo comentando el primer verso del poema. 

El comentario  se puede desglosar en cuatro puntos:
1. Experiencias desconcertantes de la Noche, con ejemplos de personas concretas.
2. Principios teológicos para comprender la Noche, sus causas y finalidad.
3. Análisis del hombre antes, durante y después de la experiencia purificadora.
4. Frutos de amor e iluminación tras la experiencia vivida.

 Como hemos dicho antes, no es obra del santo las divisiones del libro, sino de su primer editor, buscando dar un ritmo más pedagógico a la lectura. El santo lo escribió de corrido, no como un tratado, sino como una declaración de los versos, y por ejemplo solo para explicar el primer verso dedica hasta 30 páginas. 
Como también dijimos, toda la obra NOCHE se refiere a la noche oscura en su aspecto pasivo. El primer libro habla de la Noche del sentido, y el segundo de la Noche del espíritu; el primero es más breve, por las razones que el propio santo indica (8,2). Ya en una entrada anterior presentamos un esquema general del libro; la quintaesencia de toda la obra está en los capítulos 5 al 10 del segundo libro.Por dos veces, en el primero y en el segundo libro, Juan de la Cruz realiza el ciclo de la experiencia nocturna, hecho de tres momentos: siente la necesidad del cambio, se lanza al vértigo de una transformación que no puede controlar, y concluye en serenidad. 

(Se recomienda la lectura de LLAMA 1,18-26; 2, 23-31, como alternativa para comprender este proceso de la NOCHE).

(Ideas desarrolladas a partir de los comentarios al libro NOCHE OSCURA en las Obras Completas de San Juan de la Cruz)



martes, 20 de agosto de 2019

NOCHE PASIVA DEL ESPÍRITU (resumen)

En la Noche, Dios viene a nosotros a su modo, no al nuestro, por eso nos cuesta. 

1. En el primer libro de la Noche: 
Principiantes (meditan), 
aprovechados (contemplativos) y 
perfectos (unión). 

2. Vicios espirituales de los principiantes: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula espiritual, envidia y acedia espiritual.

3. Paso del gozo a la noche pasiva.

4. Señales de la noche y purgación sensitivas 
(en paralelo con 2 Subida13)

a. No hay gusto ni consuelo en las cosas de Dios, pero tampoco en las cosas creadas.
b. Trae la memoria en Dios con solicitud y cuidado penoso, pensando que no sirve a Dios, sino que vuelve atrás. 
c. No puede ya meditar ni discurrir en el sentido de la imaginación, aunque más haga por su parte. 

Capítulo 10: ¿Qué hemos de hacer entonces? Consuélense, perseverando en paciencia; el alma libre y desembarazada; advertencia amorosa en Dios; súfrase y estese sosegado. 

Capítulos 12 y 13: Provechos de la noche.

1. Conocimiento de sí y de su miseria.
2. Ve que de suyo no hace nada ni puede nada.
3. Nace al alma tratar con Dios con más comedimiento y más cortesía.
4. Luz sobre la grandeza y excelencia de Dios.
5. Queda libre y limpio el entendimiento para entender la verdad..
6. Humildad espiritual.
7. Amor al prójimo: los estimula y no los juzga como antes.
8. Se hacen más sujetos y obedientes en el camino espiritual.

Además: vive el alma tranquila y en tranquilidad espiritual. Trae ordinaria memoria de Dios. Se ejercita en las virtudes. Temor y recelo de volver atrás. Delectación de la paz. Limpieza y pureza de alma. Libertad de espíritu. Suavidad espiritual y amor muy puro.
Conocimiento espiritual..

Capítulo 14: Resumen y conclusión de la noche pasiva del sentido.
            Aparecen graves trabajos y tentaciones:
             1. Espíritu de fornicación.
              2. Espíritu de blasfemia.
               3. Espíritu de escrúpulos. 
  Duración diversa de estas pruebas, según la persona.

domingo, 18 de agosto de 2019

EL CAMINO DE LA MEDITACIÓN

"¿Por qué meditar en unos tiempos como estos? Porque el Anhelo no cesa. El anhelo de comprender qué somos y cómo vivimos en coherencia con ello;  no meditamos para sentirnos bien, ni para pacificarnos o aliviar el estrés. Meditamos para vivir lo que somos. Meditar es vivir conscientemente, es ser. El ser humano puede durante un tiempo alejarse de si mismo, perderse en los vericuetos de su mente pensante o extraviarse en compensaciones que lo adormecen, pero no podrá dejar de escuchar la voz del Anhelo que lo llama a casa, a vivir con consciencia, libertad y plenitud.

Es normal que, mientras somos jóvenes, busquemos fuera lo que imaginamos que nos llenará. Pasada una cierta edad, y tal vez alguna crisis, la mirada se dirige hacia adentro. En ese momento, suele ocurrir que se busque el camino del conocimiento de sí mismo, de la interioridad, el camino de la meditación.
En realidad se trata de la búsqueda primera del ser humano, y que se traduce en la pregunta: ¿qué soy yo?, y que introduce en el camino de la espiritualidad genuina. La espiritualidad consiste en responder adecuadamente a esa pregunta.

Si por espiritualidad, en el sentido genuino del término, entendemos la comprensión profunda (experiencial, vivencial) de lo que somos, la práctica meditativa es el camino para avanzar en esa comprensión. Así entendida, la práctica es el medio para aprender a acallar la mente. Ya que como decía krishnamurti, "solo una mente en silencio puede ver la verdad, no una mente que se esfuerza por verla".

Hablando con propiedad, la meditación es infinitamente más que la práctica. La meditación hace referencia a un estado de consciencia que, trascendiendo la mente,nos conduce del "estado mental" al "estado de presencia". En ese sentido, meditación y espiritualidad serían prácticamente equivalentes, y podrían plasmarse en la comprensión y la vivencia de lo que somos en profundidad.


En su sentido original, la meditación trasciende las religiones. Es la práctica de acallar la mente y, por tanto, las creencias, dado que toda creencia es solo un constructo mental. Las "religiones" son lecturas mentales de esa dimensión profunda de lo humano y de lo real, a las que nos referimos con el término "espiritualidad". Lógicamente, tales lecturas son legítimas, siempre que no se absoluticen y confundan lo que es una creencia con la verdad.

Si cada creencia es un mapa, circunscrito a las personas que aceptan su credo, la espiritualidad se refiere al territorio, y es por tanto abierta y universal. Los mapas resultan peligrosos cuando se absolutizan, porque confunden y fanatizan. La sabiduría nos invita a vivir el paso de los mapas religiosos al territorio común y compartido de la espiritualidad.

En el caso cristiano, habría que distinguir la oración (reflexiva, afectiva, personal) de la contemplación sin objeto. En este último caso, será equivalente a la meditación. Meditación o contemplación, en cuanto prácticas, son el camino para silenciar los pensamientos, los deseos y el protagonismo del yo. Gracias a ellas se nos regala el acceso al estado meditativo o contemplativo, la "vuelta a casa". La identificación con el yo y su protagonismo, que paradójicamente suele ser muy fuerte también en el campo religioso, nos alejan de nuestra verdad, nos mantienen en la ignorancia y perpetúan la confusión y el sufrimiento. Solo el silencio del yo - de la mente, de la voluntad, del protagonismo en la acción- nos abre a la comprensión y vivencia de nuestra verdad: porque, más allá del yo y de las formas en que nos experimentamos, somos Silencio consciente".

Enrique Martínez Lozano
Revista Vida Nueva

lunes, 5 de agosto de 2019

NOCHE OSCURA Y DIRECCIÓN ESPIRITUAL

"La mala dirección espiritual tiene como efecto lo siguiente. El alma que experimenta la aridez y la "noche", necesarias para la purificación, se llega a alguien que insiste en que esto es fruto del pecado o de alguna causa natural (pereza, tibieza o melancolía). Los directores estrictos o inexpertos dicen al alma que vuelva atrás, pues no halla gusto ni consuelo como antes en las cosas de Dios (Subida, prólogo 5).

Así, retrasan al alma y doblan el trabajo, al aumentar la carga de padecimientos y reproches. Hacen a las dichas almas revolver en sus vidas y hacer muchas confesiones generales y crucificarlas de nuevo. El gran error de esos confesores es que confían en sus propios métodos y solo conocen un tipo de espiritualidad (la activa). Insisten en forzar al alma a conformarse a los libros y no respetan sus necesidades individuales. No tienen respeto ni conocimiento de la acción divina.

San Juan de la Cruz insiste en la precisión y eficacia de esta acción misteriosa de Dios, que actúa en secreto en el alma, de forma imperceptible, a veces entre grandes sufrimientos: los biuenes que esta callada comunicación y contemplación deja impresos en el alma, sin ella sentirlo entonces, como digo, son inestimables; porque son unciones secretísimas, y por tanto delicadísimas del Espíritu Santo, que secretamente llenan al alma de riquezas, dones y gracias espirituales, porque, siendo Dios el que lo hace, hácelo no menos que como Dios.

Estas unciones no las comprende ni el alma ni el director, sino solo Dios, aunque la más mínima intervención del alma puede arruinar la obra divina. Se provoca un grave daño, ya que la obra de Dios queda inservible. ¡Cuán grande y cuán habitual es este mal! Los herreros espirituales que reprenden al contemplativo por la ociosidad de su oración, al no estar constantemente obrando o haciendo algo. Querer hacer caminar al alma todavía con el sentido cuando Dios la está guiando pasivamente es hacerla retroceder (Llama de amor viva B 3,53). 

La buena dirección incluye reconocer la acción de Dios y aceptar el hecho de que cuando él actúa, ninguna intervención nuestra puede ser de ayuda, siendo más bien un obstáculo".

Thomas Merton
San Juan de la Cruz, en Curso de mística cristiana en trece lecciones. 
Sígueme 2018

miércoles, 31 de julio de 2019

NOCHE OSCURA

Se da el nombre de la "noche oscura" a una experiencia espiritual profunda y prolongada, caracterizada por la sensación de aridez, oscuridad y vacío, y vivida e interpretada como ausencia y abandono de Dios. Forma parte del itinerario místico. Se sabe de su manifestación gracias a las confesiones autobiográficas y a los estudios doctrinales. La Sagrada Escritura y la historia de la espiritualidad nos ofrecen numerosísimos ejemplos.  Encontramos sólidos fundamentos doctrinales en algunos autores de la tradición antigua: la nube en san Gregorio de Nisa, la tiniebla en Dionisio el Areopagita.
 San Juan de la Cruz trata el tema en todos sus escritos, y de manera sistemática en el poema y el libro titulados NOCHE OSCURA. Analiza y organiza de manera original los diversos planos: simbólico, místico, teológico, pedagógico. La noche oscura implica oscuridad, inactividad, peligros, purificación e iluminación. 
Oscuridad, aridez, vacío. Más que elementos particulares de una potencia determinada, son sentimientos profundos y generales que afectan a la persona en el plano sensible, personal y teologal. Así describe San Juan de la Cruz la obra de Dios en la experiencia del sujeto (Noche II. 3,3). Pero en este caso, el sujeto afectado no sxe limita a sentir aridez, oscuridad, tormento, miseria, pecado o impotencia: piensa e interpreta que Dios está airado, que lo castiga y abandona con razón. Se siente sin ningún apoyo, y en una situación así, tan compleja y confusa, hay que discernir si se trata de noche, tibieza o depresión. 

Tres signos juntos ofrecen cierta garantía de caracter teologal o místico de la experiencia:  
1. No se encuentra gusto y consuelo ni en las cosas de Dios ni en las criaturas.
2. No se puede meditar ni discurrir con gusto, como antes se hacía, gustosamente y con provecho.
3. Está vivo el recuerdo de Dios y se siente la acuciante y penosa necesidad de servirlo, pensando que no se hace nada.
Este último signo de carácter positivo es decisivo para distinguir la noche oscura de la tibieza o de la simple melancolía. 

Lo que al sujeto le parece abandono, y acaso castigo, es en realidad un gesto manifiesto del amor y el poder divino (Noche II. 5,1). Dios lo ilumina y purifica de forma pasiva por medio de la "contemplación infusa", luz divina que ilumina y deslumbra, irritando por su inmensa claridad y por la indisposición del alma; le hace vivir y actuar con nuevos criterios y motivos que no entiende. Califica como "pasiva" tanto la intervención de Dios como la actitud del sujeto. Es fundamental la referencia teologal: cercanía en la sombra, ausencia desoladora de Dios, que con su santidad e infinitud impone modos violentos y dolorosos a la relación con el hombre. 

Hablamos de noche "pasiva" en virtud de la gracia especial que está en el origen del sufrimiento y de la iniciativa divina en esta transformación, pero el término resulta equívoco, ya que puede sugerir descuido, inacción, apatía de parte del sujeto. En este caso, sin embargo, implica participación libre y dócil de parte del hombre sometido a esta prueba. La noche pasiva requiere mayor fortaleza y audacia que la noche activa, ya que en ella se mantiene la fidelidad a un proyecto desconocido y por motivos ocultos. Sufrir con paciencia y fidelidad es la consigna para vivir esta situación (Noche II. 21,5).

(Tomado de "Diccionario de mística", publicado por San Pablo)
La voz: Noche oscura, escrita por Federico Ruiz Salvador, ocd).

martes, 30 de julio de 2019

LA SOMBRA O EL LADO OSCURO DE LA PERSONALIDAD

"Como las profundidades del océano contienen tesoros preciados y bellos, también la mente inconsciente contiene bellos tesoros de sabiduría e iluminación; es un mundo encantado. Pero en el inconsciente no todo es belleza. También hay oscuridad, miedos, angustias, shocks medio olvidados y traumas de la niñez. Y lo que es más, hay impulsos inconscientes o medio conscientes, adicciones e instintos que no pueden ser controlados por el yo haré y no haré porque están fuera de control de la mente consciente.  De nuevo, nos encontramos escondido en la mente inconsciente un profundo temor a la muerte y un deseo de aferrarnos a la vida. Todo esto constituye lo que Jung llamó la sombra o el lado oscuro de la personalidad. Todo ser humano, en tanto que pecador, tiene su sombra. También la tiene todo grupo o comunidad, toda religión; y toda la raza humana tiene una sombra que está alojada en el inconsciente de cada uno de nosotros.

El gran proceso de curación es una maduración que tiene lugar cuando lo inconsciente se hace consciente en un proceso que puede producir una gran dicha o un terrible dolor. Cuando lo sacamos a la luz y nos enfrentamos al lado oscuro de nuestra personalidad afloran a la mente consciente nuestra capacidad para el mal y nuestros demonios interiores, y el gran desafío es enfrentarnos a nuestra sombra, integrarla y aceptarla.  Si lo ponemos en términos religiosos, el desafío es aceptar que uno es un pecador y regocijarse. Pablo lo hizo cuando exclamó: Pues, cuando estoy débil, entonces soy fuerte (2 Cor.12,10). Jung observó con agudeza que la sombra aceptada es nuestra amiga; y el Evangelio lo confirma cuando dice que el recaudador de impuestos que reconoció su pecado estaba más justificado que los fariseos que no veían su sombra en absoluto".

William Johnston
Teología mística. La ciencia del amor
Herder

viernes, 28 de junio de 2019

LA NOCHE AMABLE

Siguiendo el hilo de la entrada anterior... Quienes no estén totalmente purificados en esta vida (dice la tradicional teología mística), habrán de atravesar la noche oscura en el purgatorio, pues nadie se sustrae a la inexorable ley según la cual el que va a Dios debe purificarse. Pero, aun después de su purificación, el alma, por sí sola, no puede mirar a Dios cara a cara.  Sus facultades requieren una especial asistencia llamada "luz de la gloria" (lumen gloriae), para contemplar la faz de Dios sin morir en el acto. 

 Ya he dicho que la noche de algunos es más larga e intensa que la de otros, según el grado de purificación que cada cual necesita. Añado aquí esto: hay una tercera clase de personas que experimentan profundos sufrimientos, no para purificarse a sí mismas, sino para purificar el mundo en que viven.Tales personas, escogidas para acompañar a Jesús en Getsemaní, dicen con San Pablo; Ahora me alegro de los padecimientos que soporto por vosotros, y voy completando en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia (Col 1,24). 

La noche es tiempo de sueño. Y ¡cuán precioso es este dón! ¡Sueño, dulce sueño, suave caricia de la naturaleza! En la vida mística, algunos pasan por crueles períodos de insomnio y terror. ¡Qué larga y agobiante se les hace la noche!...Se percatan entonces de la belleza del sueño, que sume sus sentidos en el olvido. Y, cuando todo acabó, dan gracias a Dios por el don del sueño, principal sustento en el gran festín de la vida. 
¡Oh noche amable, más que la alborada!.

Aquí termina el capítulo sobre la Noche Oscura, en el libro ENAMORARSE DE DIOS, de William Johnston, HERDER, que hemos estado compartiendo.

viernes, 21 de junio de 2019

DE LA NOCHE OSCURA A LA VISIÓN BEATÍFICA

Hablemos de la purgación que tiene lugar en la mente, corazón y espíritu en la Noche Oscura. Dios está purificándote para poder obrar y actuar a través de ti; no a tu manera, sino según sus misteriosos designios. Si te muestras dispuesto a aceptar la pérdida de tu ego y todo el dolor que ello entraña, te encontrarás resonando como un eco con estas estraordinarias palabras de Jesús: En verdad, en verdad les digo, el que cree en mí, hará él también las obras que yo hago; y las hará mayores aún, porque yo voy al Padre (Jn14,12).  Harás grandes cosas, sí, muy grandes, y no en virtud de tu pequeño y miserable yo, sino de Jesús mismo quien, después de ir al Padre, regresó en el Espíritu Santo.  Estará en tí y obrará por tu medio, no a través de tu mezquino ego, sino del gran Yo universal: No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí (Gál 2, 20).

 La Noche Oscura es, pues la vía real hacia Dios. No es la senda esotérica de unos cuantos místicos privilegiados, sino el camino de todo ser humano que se acerca a un Dios de inaccesible luz y oscuridad.  Quien desea ir a Dios ha de purificarse del pecado (he aquí de nuevo la historia del Génesis y nuestro estado de naturaleza caída), aunque el modo de purificación difiere según las personas. Difiere en intensidad, ya que algunos son llamados a grandes cimas y otros a alturas más modestas; difiere también en duración, por igual motivo: unas estrellas brillan más que otras. 

En todos los casos, sin embargo la iluminación final es la vision beatífica que consiste en contemplar a Dios cara a cara. Entonces la luz que antes sumía a la pobre alma en las tinieblas y la hacía gritar de dolor la colmará de extática dicha. En esta vida, ver a Dios cara a cara a través de la fe acarrea terribles sufrimientos; en la eternidad, un gozo indescriptible.

William Johnston
Enamorarse de Dios
HERDER

jueves, 13 de junio de 2019

LA NOCHE: EXPERIENCIA SALUDABLE

"Las noches son períodos de transición, por cuanto conducen a ese estado en que el leño y el fuego se hacen uno.  Durante esas dolorosas etapas,  haz de aprender el arte de la no-acción, y debes aprender a aceptarte a ti mismo.  Porque en tales momentos de turbulencia te vuelves muy vulnerable.  Durante esas noches oscuras, sabios y santos contemplatrivos han hecho cosas bien extrañas. Experimentaban atracciones inverosímiles, como el obispo que se sintió perdidamente enamorado de una actriz pelirroja, se entregaban al alcohol o a cualquier vicio, o con sus actos lograban convertirse en el hazmerreir de todo el mundo. Más eso fue para ellos una experiencia saludable y lo será también para ti. Si algo así llega a sucederte, recóbrate y sigue adelante... sonriendo y cantando". 

William Johnston
Enamorarse de Dios

lunes, 10 de junio de 2019

¿POR QUÉ LA "NOCHE OSCURA" PROVOCA SUFRIMIENTO?

"Si la Noche constituye la máxima sabiduría, entonces, ¿Por qué provoca un gran sufrimiento? Las facultades humanas, incapaces de afrontar la infinita luz de Dios, gritan de dolor al ser alcanzadas por ella.  Y nuestra flaqueza, imperfección y tendencia al pecado agudizan aún más ese dolor. Es como si un gran tronco empapado cayera de pronto en el fuego, que precisamente por ese exceso de humedad, parece estar a punto de apagarse y despide un desagradable y negro humo durante algún tiempo.  Pero, por fin, al desaparecer la humedad, el leño empieza a arder cada vez con mayor viveza hasta confundirse con el fuego mismo. Así también el alma va divinizándose en el punzante fuego del amor".

William Johnston
Enamorarse de Dios
HERDER

lunes, 3 de junio de 2019

LAS TRES NOCHES DE SAN JUAN DE LA CRUZ

San Juan de la Cruz habla de tres noches: la noche del sentido, la noche del espìritu y la noche de Dios. Divide asi la noche porque es un teòlogo escolàstico que ve la persona humana como cuerpo, alma y espìritu, pero sabe perfectamente que en la pràctica no es tan neta esa divisiòn.  Las tres noches se superponen y entremezclan de tal manera que los sentidos siguen purificàndose en la noche del espìritu y èste sigue purificàndose en la noche de los sentidos; y la noche de Dios lo domina todo. 

En la NOCHE DEL SENTIDO, la persona se queda sin consuelos afectivos. Esto es nochde solo en un sentido figurado de la palabra. Es cuando uno se siente pràcticamente abrumado por los miedos, ansiedades y deseos lascivos de que antes hablaba. 

 La segunda es la NOCHE DEL ESPÌRITU, denominada tambièn noche de la fe. Aquì es preciso  distinguir entre fe y creencia, recordando que la fe es el conocimiento que viene del amor religioso, del compromiso total.  Es el conocimiento o, por mejor decir, la sabidurìa de aquel cuyo ser està enamoràndose. Màs esta sabidurìa es supraconceptual y oscura. Uno no ve. Y asì, paradojicamente, la noche de la fe podrìa muy bien llamarse noche de la duda. En la noche oscura uno parece dudar de todo, pero entonces su compromiso de fe es màs fuerte que nunca. Uno cree no porque haya visto, oìdo o experimentado, sino porque cree.  "Bienaventurados los que no vieron y creyeron" (Juasn 20,29). 

 Por ùltimo, DIOS ES COMO LA NOCHE. No es oscuridad de por sì, ¡ni mucho menos! Es la luz inaccesible. A nosotros, con todo, nos parece noche, por lo dèbil de nuestras facultades humanas. En otras palabras, hemos de distinguir entre Dios y la experiencia humanas de Dios. Lo expresarè de este modo:

Dios es luz en sì, pero oscuridad para nosotros.
Dios es todo en sì, pero nada para nosotros.
Dios es plenitud en sì, pero vacìo para nosotros.

De ahì se sigue que la noche, las tinieblas, la nada, el vacìo, constituyen la màxima sabidurìa. 

William Johnston
Enamorarse de Dios
Herder

viernes, 31 de mayo de 2019

NOCHE OSCURA: DOLOR, SABIDURÍA, REALIDAD


Según San Juan de la Cruz, la  noche es dinámica. La "noche oscura" es una entrada de Dios en el alma o, usando de los extraordinarios y paradójicos términos de Dionisio, es un rayo de oscuridad que alcanza y atraviesa el alma, dejándola herida, lastimada y pesarosa. La intensidad misma de la luz divina es lo que ciega al alma y la sume en esa torturante oscuridad, como la luz del sol ciega al murciélago y la excesiva luz del camino hacia Damasco cegó a San Pablo, dejándolo a tientas y perplejo en medio de las tinieblas.

 Esto que digo no es mera teoría. Cuando entres en esa vía contemplativa, habrá momentos en que la noche oscura será como un inmenmso telón negro e inmovil, ante el cual permanecerás simplemente en silencio, sin saber qué hacer. Pero habrá también otros en que la oscuridad te asalte como el rayo de Dionisio, y gritarás de dolor, porque parecerá que esas tinieblas han llegado hasta tu corazón y lo están destrozando. 


Sin embargo, será ese un tiempo de exquisita sabiduría. La noche oscura, repito, es una entrada de Dios en tu mente y en tu corazón.  Es una sabiduría secreta o mística que supera cuanto las facultades humanas (memoria, entendimiento y voluntad) son capaces de comprender, una sabiduría que la conciencia humana no podrá jamás contener ni captar. Es una luz insoportable para el hombre. T.S. Elliot tenía razón: ¡el género humano no puede soportar demasiada realidad! 

William Johnston
Enamorarse de Dios
Herder

lunes, 27 de mayo de 2019

EL PODEROSO SÍMBOLO DE LA NOCHE

La vida mística es un viaje sin mapas. Nadie puede darte una idea clara de lo que está sucediendo y menos aun de lo que sucederá. Por eso algunos místicos se callan, mientras otros hacen uso de símbolos, que son como un dedo que apunta a la luna. Entre tales símbolos, uno de los más poderosos y fascinantes es el de la noche. La mística, viaje sin mapas, es también un viaje a través de la noche.

 Todos sabemos que la noche puede ser un tiempo de profundas experiencias humanas. Muchos artistas, literatos y pensadores duermen con papel y lápiz al alcance de la mano para anotar las inspiraciones que puedan venirles a la mente y al corazón durante el sueño. Otros, más modernos, colocan un magnetófono junto a su cabeza. Saben que la noche es tiempo de gran sabiduría y creatividad, de vivas intuiciones que brotan del inconsciente en sueños o durante ese período nebuloso que se sitúa entre el sueño y el despertar. La noche ayuda a resolver problemas y es también un tiempo de crecimiento. ¡Cuántas veces nos hemos acostado con un problema en la mente, para despertarnos por la mañana con el problema resuelto!

 La noche favorece las experiencias religiosas. Jesús pasaba noches enteras en oración, y así lo hicieron muchos grandes ascetas, siguiendo su ejemplo. Piensa en San Pablo. Recuerda su visión nocturna de un hombre suplicándole que fuese a Macedonia. Y recuerda cómo, durante su viaje a Roma, habló con el ángel que se le apareció de noche para decirle que había de presentarse ante el César.

 Los sueños desempeñan un importante papel en toda la Biblia. El Espíritu actúa en nuestro corazón durante el día y  lo hace en sueños por la noche. Pero en ambos casos es muy necesatrio el discernimiento. No te fíes, sin más, de lo que te sugieren los sueños, sino distingue entre buenos y malos espíritus, sin olvidarte de tu miserable ego. A mi juicio, aunque no soñemos o recordemos lo soñado, la experiencia religiosa continúa. Si llevas una vida de constante oración, sobre todo contemplativa, esa oración continuará mientras duermes y el crecimiento seguirá adelante, como en el caso de aquel hombre que plantó la semilla y se fue a dormir, para comprobar después que la semilla había crecido sin que él supiera cómo. Así también, durante el sueño, el Espíritu continúa obrando misteriosamente en las partes más recónditas de tu corazón.

La noche puede asimismo fomentar todos los terrores. Las enfermeras te hablarán del pánico que se apodera de sus pacientes durante las horas nocturnas, cuando se enfrentan cara a cara con el inconsciente y su terrible contenido. A su vez los místicos han temido a la noche. Durante el día estaban en paz, pero de noche las tinieblas parecían entrarles hasta el alma, dejándolos angustiados, trémulos y desamparados. De noche solían tener lugar sus duros combates contra el diablo... cuando no contra los demonios de su propio inconsciente. Mas esta penosa lucha los purificaba y purgaba, arrancando de raíz su propensión al pecado, sita en las zonas subliminales de la mente.

La noche es tiempo de ceguera. Uno va a tientas, sumido en la ignorancia y la incertidumbre. Y da miedo no saber a dónde nos dirigimos o qué extraño ente surgirá ante nosotros en cualquier momento y en cualquier parte.

Pero la noche es también un tiempo de amor. ¡Tierna es la noche! Con su luna de plata y el titilar de las estrellas, se presta idealmente al romance, a la intimidad, a la comunión profunda, a la unión del esposo y la esposa en amoroso abrazo. ¡Tierna es la noche! Tales noches son más bellas y gozosas que el alba. Sólo el amor guía entonces a la esposa, quien no dispone de otra luz que la que arde en su corazón. ¡Cálida y tierna es la noche!

El día es el yang, la noche es el yin. El día es el sol, la noche es la luna. Es lo oscuro, lo femenino, lo silencioso, lo místico, lo profundo, lo unitivo: el yin.

Por todos estos motivos, la noche es un poderoso símbolo. Representa la oración mística sin imágenes ni conceptos, sin razonar ni pensar: la oración de lo desconocido. Es figura de un estado de conciencia ponderoso, denso, doloroso, deprimente. Y también una oración rebosante de amor, unión, éxtasis, deleite. Simboliza un tiempo de sabiduría, iluminación y creatividad.  En la noche, como en la oración mística, corren curiosamente parejas el júbilo y el temor. 

William Johnston
Enamorarse de Dios
(Herder)


sábado, 27 de abril de 2019

INTRODUCCIÓN A LA "NOCHE OSCURA" (2)

Continúo con la NOCHE OSCURA de San Juan de la Cruz, y ahora, siguiendo al mismo autor (José Vicente Rodríguez) presento un esquema general de la obra.

Título largo: Declaración de las canciones..., que viene a ser un resumen fuerte del contenido total. 
Un prólogo al lector: o prologuillo, porque el verdadero prólogo es el que se antepone a la Subida del Monte Carmelo, programático y bien motivado. Recuerda su estilo de comentarista, e indica el contenido de las ocho canciones.

En el Libro primero (I): Con 14 capítulos, habla de la Noche Pasiva del sentido.
Antes del primer capítulo se pone la primera canción y hace una declaración general.
Capítulos del 1 al 7: Habla de las imperfecciones de los principiantes. 
Capítulo 8: Comienza a explicar estra Noche Oscura pasiva. 
Capítulo 9: Tres señales para discernir la noche pasiva del sentido.
Capítulo 10: Comportamiento a tener en esta noche oscura.
Capítulo 11: Sigue el comentario a los últimos versos de la canción.
Capítulos 12 y 13: Provechos de la noche.
Capítulo 14: Comenta el verso Estando ya mi casa sosegada. 

En el Libro segundo (II): Son 25 capítulos, dedicados a la Noche Pasiva del espíritu. 
Capítulo 1: Tiempo de la noche pasiva del espíritu. 
Capitulo 2: Imperfecciones habituales y actuales de los aprovechados. 
Capítulo 3: Anotación para lo que se sigue acerca del por qué, y para qué y cómo de la intervención divina.
Capítulo 4: Declaración general de la primera canción.
Capítulos del 5 al 8: Dice que además de oscura, esta noche "horrenda" es pena y tormento y grande aprieto y aflicción para la voluntad. 
Capítulo 9: Esta noche aunque oscurece, humilla y empobrece, tiene las finalidades positivas contrarias.
Capítulo 10: Comparación del fuego (Dios) y el madero (el alma=el hombre).
Capítulo 11: Pasión de amor divino, como fruto de tantas penalidades.
Capítulo 12: Purgatorio y noche pasiva del espíritu.
Capítulos 13 y 14: Efectos sabrosos de esta noche oscura de contemplación. 
Capítulo 15: Canción segunda y declaración general de la misma.
Capítulo 16: Yendo el alma a oscura, va segura. 
Capítulo 17: Esta oscura contemplación es secreta. 
Capitulo 18: Además de secreta, es escala. 
Capitulos 19 y 20: Configura los diez grados de la escala del amor, cinco en cada capítulo. 
Capítulo 21: Declara la palabra disfrazada, y habla de las tres virtudes teologales. 
Capítulo 22: Explica el verso Oh dichosa ventura...
Capítulo 23: Explica A oscuras y en celada... que es como cdecir en escondido o encubierto, del demonio y de sus cautelas y asechanzas. 
Capitulo 24: comenta Estando ya mi casa sosegada...
Capítulo 25: Canción tercera y declaración general de la misma. 

 El libro se interrumpe aquí, quedando sin explicar cada verso de esta canción tercera, y las otras seis, en las que, advertía en el prologuillo, a modo de propósito, hablaría de los varios y admirables efectos de la iliminación espiritual y unión de amor con Dios. 


FRANCISCO HABLA DE TERESA

“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...