martes, 30 de septiembre de 2025
UMBRALES ESPIRITUALES EN TERESA DE LISIEUX: UNA ANTROPOLOGÍA DEL PASO
domingo, 28 de septiembre de 2025
TERESA DE LISIEUX: LÍNEAS FUNDAMENTALES DE SU ESPIRITUALIDAD
martes, 20 de septiembre de 2022
NOTAS SOBRE LA INFANCIA DE TERESA DE LISIEUX (6): LA EDUCACIÓN DE LAS HERMANAS MARTIN
¿Cuál es el clima familiar en el año 1876, cuando Teresa tiene 3 años?
A Celia Martín le vuelven con frecuencia sus antiguas ideas monásticas ("No hago más que soñar con el claustro y la soledad", le escribe en 1876 a Paulina). También con frecuencia siente desaliento, y está completamente obsesionada con los negocios, se siente atada a su trabajo. Sigue teniendo ideas bien negativas con respecto al mundo y al matrimonio.
A María, hermana de Teresita, de 16 años, adolescente bonita y bien hecha, le pasa algo similar; es romántica, pero le teme al mundo. Hay en ella también un temor casi enfermizo al matrimonio. Una vez la señora Martin hablo del día en que se case, y María comenzó a sollozar y pide que no le vuelvan a hablar jamás de eso.
Está también Celina: muy dócil y dulce, "del todo inclinada a la virtud, tiene un alma cándida y siente horror al mal". María la maltrata y obliga a plegarse siempre en provecho de Teresa. Pero la pequeña extraña todo el tiempo a Paulina, que es alegre, vivaz y vigorosa.
En este contexto de habla siempre de la muerte y del más allá. Ese es el tema de las cartas que intercambian. Las predicaciones en la iglesia tratan con insistencia de muerte y de penas, de infierno y purgatorio, de condenación y pecado. Celia se preocupa por la salud de su hermano, y también por su hermana religiosa; esta última muere el 24 de febrero de 1877, a los 47 años de edad, y todos le hacen "encargos para el cielo".
Celia lee vidas de santos con agrado, en las que se insiste en el deseo de morir para ir al cielo. Teresa cuenta una anécdota al respecto en su autobiografía (Ms A, 5r, página89). Ser un ángel para ir al cielo es lo que preocupa a la niña Teresa; se le inculcan actitudes angélicas todo el tiempo. Y para ir al cielo hay que ser "buena": uno de los medios que preconiza Celia Martín consiste, como ya hemos visto antes, en las prácticas de virtud: ir sumando sacrificios insignificantes.
La ideas de Celia Martin acerca de la santidad y la educación de sus hijas aparece reflejada con muchos ejemplos en el capítulo tercero del libro que sigo en estas notas. Dicho ideal, y la espiritualidad que brota de él, puede resumirse en algunas expresiones: sacrificios y escrúpulos; dependencia; ideal religioso que marca la vida laical, moralismo, repulsa del mundo. En carta a su hermano, Dositea, hermana religiosa de Celia Martín, le dice a propósito del matrimonio de este: "Dios se las arregla de forma que no nos deja encontrar felicidad completa en la tierra". Dios es para ella aquel que se las ingenia para no dejar ser felices a los seres humanos, a fin de que deseen dejar este mundo e ir al cielo. Es un Dios que tiene sed de sufrimientos y de sangre, incluso el sufrimiento de los niños, que entiende como fuente de méritos y gloria.
La espiritualidad dolorista y reparacionista de Dositea la comparte Celia, y en ella entrena a sus hijas: examen minucioso de sus faltas y en la conciencia de la culpa; también en el propósito de sufrir por los demás o en lugar de ellos.
Así identifica Jean Francoise Six a las hermanas de Teresa: María es la hermana mayor; Paulina, la preferida de Celia Martín; Leonia, la menos querida o la más imperfecta; Celina, la intrépida. Y luego Teresa, la más viva.
Es en este contexto en que Celia Martín recibe la mala noticia de que tiene un tumor maligno en el pecho y que este no es operable, ya que ella demoro mucho en comunicarlo o en ver a un médico. Lo comunica a su familia, aunque tiene esperanza de que todavía vivirá mucho tiempo. Teresa también participa de ese ambiente, y enseguida se enferma: se siente oprimida, se resfría, está diferente.
(Cont...)
martes, 30 de agosto de 2022
NOTAS SOBRE LA INFANCIA DE TERESA DE LISIEUX (5): PRIMEROS PASOS
lunes, 22 de agosto de 2022
NOTAS SOBRE LA INFANCIA DE TERESA DE LISIEUX (4): LAS HERMANAS QUE ENCUENTRA TERESITA AL NACER
NOTAS SOBRE LA INFANCIA DE TERESA DE LISIEUX (3)
Recordemos que la joven Celia Guerín había deseado ser religiosa, pero le resultó imposible; este deseo suyo reaparece constantemente a lo largo de toda su vida de esposa y de madre, por lo que se comprende que infundiera a sus hijas las mismas aspiraciones que ella había tenido. Hubo alguien que sí pudo realizar esas aspiraciones, y fue su hermana Luisa (Sor Dositea, en el claustro), que se hizo visitandina en Mans. Cuando las hijas de Celia llegan a la edad escolar, su madre no tiene más que una preocupación: confiarlas a su tía, a fin de que las eduque en el ambiente preciso de la vida religiosa y pueda encaminarlas a ser ellas mismas religiosas. Así el círculo está cerrado.
La correspondencia entre Celia y su hermana religiosa es importante para comprender la espiritualidad que ellas viven y que intentan trasmitir a sus hijas o sobrinas. Celia le pide a su hermana consejo para todo, y Luisa le escribe, diciéndole: "Forma (a tus hijas) en el espíritu de sacrificio". Encontramos en Celia una constante obsesión de santidad, entendida como perfección, y su hermana tiene por meta un moralismo igualmente estrecho. Cuando todavía la mayor de sus hijas tiene solo 4 años, le cuenta Luisa a su hermano que Celia "se atormenta ya por no ver huellas de vocación en sus hijas". Luisa reprende a su hermana por ciertos excesos: "No tienes razón para atormentarte cuando no llevas a María a Misa; no está obligada todavía a ello... no hay que exigir de una niña de 5 años que rece a Dios todo el tiempo de la misa".
La espiritualidad de Luisa (Sor Dositea) se muestra en las cartas a su hermano como hecha de repulsa al mundo como inconsistente y malo; así le dirá el 25 de mayo de 1864: "El mundo no es más que un ingrato, nos pone buena cara cuando espera algo de nosotros, y nos desprecia y abandona cuando nos ve en la desgracia. ¡Qué locura apegarse a él y amarlo!". Para Sor Dositea, Dios es el que se ingenia en no dejar ser felices a los hombres, a fin de que ellos deseen dejar este mundo e ir al cielo (2 septiembre de 1866). Es un Dios que tiene sed de sufrimiento y de sangre; le interesa incluso el sufrimiento de los niños como fuente de méritos y de gloria.
En agosto de 1868, Celia decide enviar a María y a Paulina al pensionado de las Visitandinas de Mans; tenemos así a las dos niñas bajo la custodia de su tía, en un mundo cerrado de religiosas. La espiritualidad dolorista y reparacionista de Dositea, que Celia comparte también, se trasmite a las niñas: carácter escrupuloso, con sentimientos de culpa y propósito de sufrir por los demás o en lugar de ellos.
FRANCISCO HABLA DE TERESA
“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...
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