jueves, 11 de mayo de 2023

AVISOS DE TERESA DE JESÚS A SUS FRAILES

"Normalmente, la Madre, en sus obras, se dirige a sus monjas. Camino de Perfección es un tratadillo dedicado a instruirlas. En las Fundaciones, su perspectiva se abre a un auditorio mixto de manera explícita en diversos momentos:

«Ahora estamos todos en paz, Calzados y Descalzos. No nos estorba nadie a servir a nuestro Señor. Por eso, hermanos y hermanas mías, pues tan bien ha oído sus oraciones, prisa a servir a Su Majestad» (F 29, 32).

Sin embargo, existe un texto en el que Teresa tiene presentes exclusivamente a los varones de su Orden: los Cuatro avisos a los Padres Descalzos. Se trata de media página que ella insertó pegándola al final del capítulo 27 de las Fundaciones:

«Estando en San José de Ávila, víspera de Pascua del Espíritu Santo, en la ermita de Nazaret, considerando en una grandísima merced que nuestro Señor me había hecho en tal día como éste, veinte años había, poco más o menos, me comenzó un ímpetu y hervor grande de espíritu, que me hizo suspender. En este gran recogimiento entendí de nuestro Señor lo que ahora diré:

Que dijese a estos Padres Descalzos de su parte que procurasen guardar esas cuatro cosas, y que mientras las guardasen siempre iría en más crecimiento esta religión, y cuando en ellas faltasen entendiesen que iban menoscabando de su principio. La primera, que las cabezas estuviesen conformes. La segunda, que aunque tuviesen muchas casas, en cada una hubiese pocos frailes. La tercera, que tratasen poco con seglares, y esto para bien de sus almas. La cuarta, que enseñasen más con obras que con palabras.

Esto fue año de 1579. Y porque es gran verdad, lo firmo de mi nombre».

¿Qué quería decir aquí Teresa de Jesús con esta especie de testamento para sus hijos, los carmelitas descalzos? 
Existe un magnífico comentario a estos avisos, y seguimos aquí las líneas que en él se marcan: Su autor es el P. Tomás Álvarez: 
«Sobre los “cuatro avisos” de la Santa» en la revista Monte Carmelo 114 (2006) 257-299.

El primero de los avisos es “que las cabezas estuviesen conformes”. “Las cabezas” alude a los responsables del grupo, y que estén “conformes” no significa –como bien subraya el P. Tomás Álvarez– que haya uniformidad, sino más bien que sean concordes, que haya unidad de criterios a la hora de orientar la Orden y de tomar decisiones, ya que ella, aunque fuera la Madre fundadora y líder espiritual, carecía de «poderes fácticos y jurídicos», todos en manos de los varones. Había problemas de jurisdicción, pero también había disensiones internas y celos entre las “cabezas” del grupo. Recordemos, por citar solo un caso, que la Madre Teresa le pide a Jerónimo Gracián que no sepa el P. Antonio cuántas cartas le manda a él, mientras al otro tan pocas, para que no se acrecienten las envidias. Tras la muerte de la santa, desgraciadamente, la rama masculina se vería pronto envuelta en disensiones y rivalidades.

El segundo aviso: “que aunque tuviesen muchas casas, en cada una hubiese pocos religiosos” hace referencia al deseo de Teresa de que en las comunidades masculinas, como ya sucedía en las femeninas, pudiese haber un ambiente familiar. Esta era una propuesta a contracorriente de lo que solían ser la vida religiosa en su tiempo, como se puede comprobar por las palabras de uno de los delatores de la santa ante la inquisición, el dominico Juan de Lorenzana, que se sirvió de este dato para demostrar la falsedad de sus revelaciones. Decía así:

«Este aviso no pudo ser de Dios, porque sabemos por experiencia clara que en las casas de muchos frailes se guarda mejor la religión y constituciones y hay grandísima ventaja en esto a las casas de pocos frailes»¹.

El tercer aviso: «traten poco con seglares, y esto para bien de sus almas». El verbo “tratar”, recordemos que es el mismo que usa la santa para referirse a la oración mental, trato de amistad con quien sabemos nos ama. El P. Tomás Álvarez, al referirse a este punto, trae también a colación esta frase del Libro de la Vida: «Aconsejaría yo a los que tienen oración, en especial al principio, procuren amistad y trato con otras personas que traten de lo mismo» (Vida 7, 20). Teresa busca fomentar la comunicación en el interior del grupo. Por otro lado, ya había dicho a las monjas en Camino de Perfección: «Que vuestro trato sea siempre ordenado a algún bien de quien hablareis» (C 20, 3-4). Y también había dado esta otra consigna: «procurad ser afables y entender de manera con todas las personas que os trataren, que amen vuestra conversación y deseen vuestra manera de vivir y tratar y no se atemoricen y amedrenten de la virtud» (C 41, 7). Viene a recordar a sus descalzos que su interés ha de ir siempre dirigido al bien espiritual de los demás.

Y el último aviso es de una claridad meridiana: «que enseñasen más con obras que con palabras». Es una consigna muy propia de Teresa. A sus monjas, en Camino de Perfección, les había hecho ver que un gesto de humildad, como es dejarse condenar sin culpa, puede cuestionar y ser un «toque de Dios» para quienes lo observan, más que muchas palabras:

«Más levanta una cosa de estas a las veces el alma que diez sermones. Pues todas hemos de procurar de ser predicadoras de obras, pues el Apóstol y nuestra inhabilidad nos quita que lo seamos en las palabras» (C 15, 3-6).

El tema de las obras como fruto de la relación de amistad con Dios lo encontramos también a lo largo de las Moradas. Es en el servicio a hermano necesitado donde se comprobará la calidad y la hondura de la propia vida espiritual:

«Para esto es la oración, hijas mías; de esto sirve este matrimonio espiritual: de que nazcan siempre obras, obras» (7M 4, 6).

Tomado del blog "De la rueca a la pluma".
Firmado por MJ

martes, 25 de abril de 2023

TERESA DE LISIEUX: LA VERDADERA GRANDEZA Y LA VOCACIÓN DE ORAR POR LOS SACERDOTES

En el Carmelo Teresiano estamos repasando en comunidad  los escritos de nuestra hermana Teresa de Lisieux; leemos y comentamos, para actualizar su memoria y magisterio espiritual, pues ella es "doctora de la Iglesia", y supo traducir desde su experiencia personal, humana  y temporal, la validez eterna del Evangelio. La última lectura que hicimos en mi comunidad incluía el fragmento que comparto a continuación; Teresita sale al mundo y se confronta con la realidad, y de esa experiencia juvenil extrae intuiciones fundamentales para su camino espiritual...


"Tres días después del viaje a Bayeux, tenía que emprender otro mucho más largo: el viaje a la ciudad eterna... 

¡Qué viaje aquél...! Sólo en él aprendí más que en largos años de estudios, y me hizo ver la vanidad de todo lo pasajero y que todo es aflicción de espíritu bajo el sol... 

Sin embargo, vi cosas muy hermosas; contemplé todas las maravillas del arte y de la religión; y, sobre todo, pisé la misma tierra que los santos apóstoles y la tierra regada con la sangre de los mártires, y mi alma se ensanchó al contacto con las cosas santas... 

Me alegro mucho de haber estado en Roma; pero comprendo a quienes, en el mundo, pensaron que papá me había hecho hacer este largo viaje para hacerme cambiar de idea sobre la vida religiosa. Y la verdad es que hubo cosas en él capaces de hacer vacilar una vocación poco firme. 

Celina y yo, que nunca habíamos vivido entre gentes del gran mundo, nos encontramos metidas en medio de la nobleza, de la cual se componía casi exclusivamente la peregrinación. Pero todos aquellos títulos y aquellos «de», lejos de deslumbrarnos, no nos parecían más que humo...Vistos de lejos, me habían ofuscado un poco alguna vez, pero de cerca, vi que «no todo lo que brilla es oro» y comprendí estas palabras de la Imitación: «No vayas tras esa sombra que se llama el gran nombre, ni desees tener muchas e importantes relaciones, ni la amistad especial de ningún hombre». 

Comprendí que la verdadera grandeza está en el alma, y no en el nombre, pues como dice Isaías: «El Señor dará otro nombre a sus elegidos», y san Juan dice también: «Al vencedor le daré una piedra blanca, en la que hay escrito un nombre nuevo que sólo conoce quien lo recibe». Sólo en el cielo conoceremos, pues, nuestros títulos de nobleza. Entonces cada cual recibirá de Dios la alabanza que merece. Y el que en la tierra haya querido ser el más pobre y el más olvidado, por amor a Jesús, ¡ése será el primero y el más noble y el más rico...! 

La segunda experiencia que viví se refiere a los sacerdotes. Como nunca había vivido en su intimidad, no podía comprender el fin principal de la reforma del Carmelo. Orar por los pecadores me encantaba; ¡pero orar por las almas de los sacerdotes, que yo creía más puras que el cristal, me parecía muy extraño...! 

En Italia comprendí mi vocación. Y no era ir a buscar demasiado lejos un conocimiento tan importante... 

Durante un mes conviví con muchos sacerdotes santos, y pude ver que si su sublime dignidad los eleva por encima de los ángeles, no por eso dejan de ser hombres débiles y frágiles... Si los sacerdotes santos, a los que Jesús llama en el Evangelio «sal de la tierra», muestran en su conducta que tienen una enorme necesidad de que se rece por ellos, ¿qué habrá que decir de los que son tibios? ¿No ha dicho también Jesús: «Si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?»

 ¡Qué hermosa es, Madre querida, la vocación que tiene como objeto conservar la sal destinada a las almas! Y ésta es la vocación del Carmelo, pues el único fin de nuestras oraciones y de nuestros sacrificios es ser apóstoles de apóstoles, rezando por ellos mientras ellos evangelizan a las almas con su palabra, y sobre todo con su ejemplo...".

(Teresa de Lisieux, Historia de un alma)

jueves, 23 de marzo de 2023

CAMINO DE CONFIANZA Y AMOR

 

"Hermano mío, eso es lo que pienso de la justicia de Dios; mi camino es todo de confianza y amor, no comprendo a las almas que tienen miedo de un amigo tan tierno. A veces, cuando leo ciertos tratados espirituales en los que se presenta la perfección a través de mil dificultades, rodeada de una multitud de ilusiones, mi pobrecito espíritu se fatiga muy pronto, ciero el sabio libro que me rompe la cabeza y me reseca el corazón, y tomo la Escritura santa. Entonces todo me parece luminoso, una sola palabra descubre a mi alma horizontes infinitos, la perfección me parece fácil y veo que basta reconocer la propia nada y abandonarse como un niño en los brazos de Dios".

Teresa de Lisieux, Carta # 226

 al P. Adolfo Roulland (9 de mayo de 1897).

miércoles, 15 de marzo de 2023

MARÍA Y JOSÉ EN "LAUDATO SI"

"María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Así como lloró con el corazón traspasado la muerte de Jesús, ahora se compadece del sufrimiento de los pobres crucificados y de las criaturas de este mundo arrasadas por el poder humano. Ella vive con Jesús completamente transfigurada, y todas las criaturas cantan su belleza. Es la Mujer "vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza" (Ap 12,1). Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado. En su cuerpo glorificado, junto con Cristo resucitado, parte de la creación alcanzó toda la plenitud de su hermosura. Ella no sólo guarda en su corazón toda la vida de Jesús, que « conservaba » cuidadosamente (cf Lc 2,19.51), sino que también comprende ahora el sentido de todas las cosas. Por eso podemos pedirle que nos ayude a mirar este mundo con ojos más sabios. 
Junto con ella, en la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de san José. Él cuidó y defendió a María y a Jesús con su trabajo y su presencia generosa, y los liberó de la violencia de los injustos llevándolos a Egipto. En el Evangelio aparece como un hombre justo, trabajador, fuerte. Pero de su figura emerge también una gran ternura, que no es propia de los débiles sino de los verdaderamente fuertes, atentos a la realidad para amar y servir humildemente. Por eso fue declarado custodio de la Iglesia universal. Él también puede enseñarnos a cuidar, puede motivarnos a trabajar con generosidad y ternura para proteger este mundo que Dios nos ha confiado".

Francisco, LAUDATO SI # 241-242

jueves, 9 de marzo de 2023

SEÑORA DEL SILENCIO (UNA ORACIÓN A MARÍA)

"Madre del silencio y de la Humildad, 
tú vives perdida y encontrada en el mar sin fondo del Misterio del Señor. 
Eres disponibilidad y receptividad. 
Eres fecundidad y plenitud. 
Eres atención y solicitud por los hermanos. 
Estás vestida de fortaleza. En ti resplandecen la madurez humana y la elegancia espiritual.
 Eres señora de ti misma antes de ser señora nuestra. 
No existe dispersión en ti. En un acto simple y total, tu alma, toda inmóvil, está paralizada e identificada con el Señor. 
Estás dentro de Dios, y Dios dentro de ti. 
El Misterio Total te envuelve y te penetra, te posee, ocupa e integra todo tu ser. 
Parece que todo quedó paralizado en ti, todo se identificó contigo: el tiempo, el espacio, la palabra, la música, el silencio, la mujer, Dios.
 Todo quedó asumido en ti, y divinizado. 
Jamás se vio estampa humana de tanta dulzura, ni se volverá a ver en la tierra mujer tan inefablemente evocadora. 
Sin embargo, tu silencio no es ausencia sino presencia. 
Estás abismada en el Señor y, al mismo tiempo, atenta a los hermanos, como en Cana. 
Nunca la comunicación es tan profunda como cuando no se dice nada, y nunca el silencio es tan elocuente como cuando nada se comunica. 
Haznos comprender que el silencio no es desinterés por los hermanos sino fuente de energía e irradiación; no es repliegue sino despliegue; y que, para derramar riquezas, es necesario acumularlas. 
El mundo se ahoga en el mar de la dispersión, y no es posible amar a los hermanos con un corazón disperso. 
Haznos comprender que el apostolado, sin silencio, es alienación; y que el silencio, sin apostolado, es comodidad. 
Envuélvenos en el manto de tu silencio, y comunícanos la fortaleza de tu Fe, la altura de tu Esperanza y la profundidad de tu Amor. Quédate con los que quedan, y vente con los que nos vamos. 
¡Oh Madre admirable del Silencio!". 

Ignacio Larrañaga, El silencio de María

FRANCISCO HABLA DE TERESA

“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...