martes, 13 de mayo de 2014

TERESA: LA AVENTURA DE ENCONTRAR A CRISTO

"Los grandes de la tierra buscan aulas por ver si allí resuena más alta su palabra. Trasmiten su saber en los salones concurridos, a través de propaganda. Quisieran convertirse en maestros oficiales y terminan siendo, casi siempre, embaucadores, charlatanes. De ellos sabe bien el evangelio (Mateo 23, 1-12). Teresa ha construido en frente de ellos otro magisterio. Convoca, como Jesús, a los pequeños de la tierra: unas mujeres sin riqueza y sin cultura, sin alardes de poder, sin influencias. Abandona el gran convento de la seguridad y de las honras y en el pequeño retiro de una casa pobre inicia con ellas la aventura de hacerse encontradiza con el Cristo. Mientras tanto, el mundo rueda. Sigue la carrera de influencias, la política de guerra, los honores religiosos, las rupturas de la Iglesia. Allá dentro, en la casita de San José de Avila, confiadamente entregadas en manos de la providencia, unas pobres mujeres escuchan y aprenden el magisterio de Teresa: ella les habla de oración y las alienta en el camino sorprendente del encuentro con Jesús resucitado.
Así revive en su crudeza y su fulgor aquella antigua verdad del evangelio que decía: Bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los cielos. Pobres son estas mujeres en saber, influjo y riquezas. Pues bien, tomadas de la mano de Teresa, ellas descubren y alborozadamente gozan la presencia de Jesús, reino de Dios en medio de ellas. Desde ese momento, la frenética actividad de Teresa no tendrá más meta que esta: crear casas de oración, lugares donde un grupo de hombres pobres (hombres o mujeres) cultiven libremente su camino de encuentro con el Cristo".

Xabier  Pikaza
"Actualidad de Teresa"

lunes, 12 de mayo de 2014

PARA ANDAR EN LA VERDAD nuestra vocación como Carmelitas Descalzos.

"¿Cuáles son, de hecho, nuestros problemas más graves? No es la falta de vocaciones ni el envejecimiento o la falta de personal, que en gran medida no depende inmediatamente de nosotros. Mas grave es, sin duda, la pobreza de la formación ofrecida tanto el nivel de la formación inicial como en la permanente. Aunque también esta carencia es un efecto antes de ser una causa. Del mismo modo, la escasa creatividad y la falta de espíritu emprendedor (por no decir pereza) en el campo misionero y pastoral, lo que provoca un empobrecimiento en la animación y en la transmisión de nuestro carisma, es consecuencia de un cansancio a la hora de vivir nuestra vida de religiosos. El problema más grave, como decíamos, es la infelicidad, el no vivir con alegría y convicción nuestra vocación en el Carmelo teresiano, el hecho de no vibrar por los valores y las experiencias que han encendido los corazones de Santa Teresa y de Juan de la Cruz y de todos nuestros santos y de todos los frailes y monjas carmelitas que han dado testimonio de la belleza de vivir en el Carmelo".


"Creemos que el primero e insustituible paso hacia una verdadera renovación de nuestra vida sea “andar en verdad”, sobre ella, sin miedo y sin moralismos. Debemos aprender a mirar a la cara la realidad, lo que somos actualmente, no lo que fuimos o lo que decimos o tendríamos el deseo de ser. ¿Cuál es nuestra consistencia humana y espiritual como personas y como comunidades? ¿En qué dirección nos estamos moviendo y qué futuro nos espera si seguimos así? ¿Qué correcciones queremos y podemos, siendo realistas, hacer a nuestra ruta? En esta verdad humildemente reconocida y constantemente aceptada puede actuar, para sanarla y liberarla, el amor de Dios y su gracia, para la cual son, sin embargo un obstáculo, la presunción y la superficialidad, la pereza y el desánimo. 

No eludamos el hecho de que la madurez del “propio conocimiento” pueda ser alcanzada sin un laborioso “cuidado de nosotros mismos”, al cual debemos dedicar tiempo y energía. Aquello que aparentemente no da fruto, la oración y la cotidiana vida de comunidad, es el ámbito privilegiado en el cual nuestro ser se despliega y se manifiesta, se ofrece a nuestro conocimiento y nos permite penetrar gradualmente en él. Y es en este contexto donde el camino de releer a Santa Teresa adquiere todo su sentido y su eficacia. Teresa es maestra en este arte, porque nos ha precedido en esta exploración del “castillo interior” y nos ha dejado un diario de su viaje, que es muy útil para quien quiera hacerlo después de ella. El hecho de estar comprometidos como familia en la relectura de los escritos de Teresa hace de estos años un kairós, un tiempo oportuno y providencial, para ir al corazón de nuestra vocación y reencontrar el sentido a este ir a lo más profundo e interno de nosotros mismos, sin lo cual no estamos bien fundamentados".

Documento final del Definitorio General Extraordinario OCD
(Ariccia, 5 – 12 septiembre 2011)

viernes, 9 de mayo de 2014

RETOMANDO LA LECTURA DE LA CONVERSIÓN DE TERESA...

Con la atención centrada en las celebraciones de Semana Santa y Pascua dejamos a un lado la reflexión que seguíamos en torno a la conversión de Teresa, leyendo detenidamente los capítulos 7, 8 y 9 del Libro de la Vida. Ya es hora de que retomemos el hilo, y como lo dejamos hace más de un mes, volvemos a traer aquel texto, ampliándolo un poco más...

"PERDIENDO LAS MERCEDES QUE EL SEÑOR ME HIZO"

Ya comentamos en una entrada anterior acerca del capítulo 7 del LIBRO DE LA VIDA de Teresa, en el que ella hace un balance crítico de muchos años, alrededor de un decenio, entre sus 25 y sus 35 años de edad. Teresa describe su situación, mencionando tres realidades de su vida que manifiestan que su vida transcurre básicamente hacia afuera, más en lo exterior que en lo interior:

1. Andar como los muchos: es decir, vivir haciendo simplemente lo que hace la mayoría.
2. Fingiendo cristiandad: conformándose con lo aparente, con el cumplimiento de preceptos exteriores.
3. Cuidando su buen nombre: lo que llama la santa, "la negra honra", que tuvieran buena opinión de ella.

Son tres tentaciones frecuentes para quien busca recorrer la senda espiritual, pero se queda en la práctica exterior religiosa, y no utiliza esta para adentrarse en la aventura del conocimiento propio y del descubrimiento del "castillo interior", en cuya morada más íntima habita Dios.
Teresa se aleja de la oración, deja de mirar hacia adentro, y por tanto rehuye la mirada de Dios. Prefiere seguir la corriente, hacer lo que hacen los otros, en este caso su numerosa comunidad religiosa, y renuncia a tomar en sus manos la propia vida. Así es más fácil, se corren menos riesgos, se está más cómodo.
Pero Dios sigue actuando en Teresa, no se cansa de trabajar y luchar por ella. Teresa alcanza a descubrir la pedagogía de Dios en una frase: "El Señor da siempre oportunidad, si queremos". Y luego, con otra frase, muestra la enorme gratuidad del Dios de su vida: "Con grandes regalos castigabas mis delitos".

Teresa destaca también la gran importancia de las amistades espirituales. No andar solos por este camino, sino buscar a otros y juntarse con ellos, para "hacerse espaldas".
Teresa defiende la absoluta necesidad de perseverar en el camino de la oración, más allá de nuestra conducta, y en ello radica la importancia de este capítulo en la biografía teresiana; capítulo para leer y meditar una y otra vez.

¿POR QUÉ NO DEBEMOS DEJAR LA ORACIÓN?
Teresa insiste en esto, una y otra vez, y recuerda: "Con la oración un día ofendía a Dios y tornaba otros a recogerme y apartarme más de la ocasión" (V. 7, 11). Y cuando aparecen "razones" para no hacerla, enfermedades y otros problemas de la vida cotidiana, Teresa dirá con acierto: 

"Y en la misma enfermedad y ocasiones es la verdadera oración, cuando es alma que ama, en ofrecer aquello y acordarse por quién lo pasa y conformarse con ello y mil cosas que se ofrecen. Aquí ejercita el amor; que no es por fuerza que ha de haberla cuando hay tiempo de soledad y lo demás no ser oración. Con un poquito de cuidado, grandes bienes se hallan en el tiempo que con trabajos el Señor nos quita el tiempo de la oración".
(Vida 7, 12)

lunes, 5 de mayo de 2014

PARA CAMINAR DE LA MANO DE TERESA...

Hoy recomiendo un libro de contenido teresiano. Su autor,  el P. Vicente de la Torre Andueza, carmelita descalzo de Venezuela, se acerca a las Moradas del Castillo Interior de Santa Teresa con una clave nueva: la mistagogía, o el arte de introducir y guiar en la experiencia de Dios. El libro nos ofrece muchos elementos para ayudarnos en nuestra experiencia de Dios y para guiar a los otros a esa misma experiencia.
Esta obra, así como otras que se presentan en esta colección “Claves”, tienen ese propósito general: ofrecer apoyos desde los místicos cristianos. Y el presente título quiere ser una especie de “guía” en ese camino de la experiencia de Dios, partiendo de uno de los testimonios más calificados de la mística universal: Teresa de Jesús.
 El libro tiene alrededor de 200 páginas.

viernes, 2 de mayo de 2014

ESCUCHANDO LA EXPERIENCIA...

 
  "Releyendo Teresa, nos damos cuenta inmediatamente de una diferencia macroscópica entre el modo de hablar y el que encontramos en sus escritos, como también es el caso de Teresa del Niño Jesús y el del mismo San Juan de la Cruz, aunque de forma diversa. De sus páginas brota, explícitamente o implícitamente, la experiencia vivida, las pequeñas o grandes cosas que han experimentado en su camino humano, espiritual o de vida religiosa; precisamente por esto lo que dicen es al mismo tiempo original y tiene autoridad. El Carmelo, se ha repetido mucho en estos años, privilegia la experiencia, la experiencia de Dios en la oración, y la experiencia del hombre en la vida fraterna. Pero en nuestros procesos decisionales, ¿cuánto nos hemos servido de la experiencia? ¿La ponemos al centro? ¿La estudiamos? ¿Nos preguntamos si la experiencia nos está enseñando algo? Cuando nos referimos a la realidad concreta de nuestras comunidades, lo hacemos a menudo o para expresar juicios morales sobre ellas o para proponer proyectos de futuro. Por decirlo en términos especulativos, tendemos a huir el ser en dirección al deber ser (ideal abstracto) o del poder ser (lo que podré hacer en un futuro más o menos remoto). Nos cuesta inclinarnos sobre la pobreza del presente para leer lo que revelan ciertas experiencias, más allá del hecho que nos gusten o no, que correspondan o no a nuestro modelo de vida o de comunidad carmelita-teresiana, que abran o cierren el futuro.

Este trabajo de hermenéutica desde abajo, de narración de nuestras historias de pecado y de salvación, es sin embargo, en mi opinión, la única posibilidad que tenemos de comprender adónde vamos o adónde nos gustaría ir de verdad, sopesando las fuerzas que nos empujan en otras direcciones. En una proyección de futuro que arranque de una lectura de la experiencia, incluyendo los errores y los fracasos, pues también conviene valorar éstos últimos, porque de ahí puede surgir una sabiduría para la vida que no se limite a hablar de la historia y del mundo, sino que los reconozca y nos enseñe a afrontarlos. ¿En qué nos estamos equivocando? ¿Por qué razón? Son preguntas fundamentales de todo grupo humano, y que no podemos ignorar a riesgo de perder de vista la verdad, y me refiero a la verdad real, pues la verdad en la historia no se alcanza sin un proceso continuo de verificación, de reconocimiento de los errores y de intentar corregirlos. El misterio pascual es, en cierto sentido, la revelación de cómo lo bueno y lo verdadero se dan cita en una historia marcada por el sufrimiento, el pecado y la muerte.

Creo que se puede aplicar a nuestra realidad lo que Santa Teresa dice de la persona individual, es decir, es preciso partir de un «conocimiento de sí mismo» sin el cual es ilusión aspirar a cualquier crecimiento espiritual. De hecho, sin esta humilde y atenta toma de conciencia de lo que realmente somos, corremos el riesgo de hacernos una idea errónea de nosotros mismos. Por ejemplo, en una circunscripción o en una comunidad se puede pensar que todos son lo suficientemente fuertes o válidos y por lo tanto no hay necesidad de ninguna ayuda ni de ningún cambio estructural, porque se limita a considerar los números y, con un pequeño esfuerzo de la voluntad, se consideran suficientes (pero ¿suficientes para qué? ¿para vivir o para sobrevivir?). O por el contrario, se podría pensar que no hay ninguna esperanza de cambio porque no se consigue individuar las partículas de novedad escondidas en un cierto desencanto, inquietud o a veces depresión. O en otras regiones, puede instalarse un sentimiento de satisfación porque hay a disposición una multitud de religiosos jóvenes, sin considerar realmente cuánto puede depender este fenómeno de factores externos a menudo variables o cuánto esto sea esencial para dar a los jóvenes una formación sólida, capaz de transmitir nuestra identidad, si queremos que en el futuro continúe a existir un Carmelo implantado de forma estable. De estos errores de perspectiva, a menudo racionalizados y canonizados con argumentos sociológicos o teológicos, hago (y hacemos) continuamente experiencia, tanto entre los frailes, como entre las monjas, y es uno de los datos que han brotado de la experiencia más importante que quisiera poner sobre la mesa para nuestra reflexión, esta dificultad de «ir a las cosas mismas», como decía el maestro de Edith Stein, Edmund Husserl.

INFORME «DE STATU ORDINIS»
Definitorio General Extraordinario
Ariccia, 5-12 septiembre 2011

FRANCISCO HABLA DE TERESA

“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...