domingo, 15 de marzo de 2020

EL ÙNICO TEMOR

"¿Qué apoyo o remedio llevaremos en el camino para no caer? El Maestro nos señaló dos: amor y temor. El amor nos hará apresurar los pasos, el temor nos hará ir mirando a dónde ponemos los pies para no tropezar. Pero ¿cómo sabemos si vamos con bastante provisión de amor y temor? El que ama verdaderamente a Dios, ama todo lo bueno. Quien de veras ama a Dios no puede amar vanidades, comodidades, deleites, honras o envidias. No pretende otra cosa que contentar al Maestro. Daría la vida para que fuera más conocido y seguido por otras personas… El otro remedio para el camino es el temor al mal. Temor al único mal de la humanidad: el apartarnos de él. Temor de salirnos del camino que nos conduce hacia él. Temor de nosotros mismos. Temor a que, por una locura, pongamos nuestros deseos por encima de los suyos. Por esto terminamos nuestra oración con la humilde y sincera expresión de nuestra debilidad «y líbranos del mal»". 

Santa Teresa de Lisieux

miércoles, 11 de marzo de 2020

FORMACIÓN E IDENTIDAD CARISMÁTICA EN EL CARMELO

Una identidad en formación : El discurso sobre la formación y el discurso sobre la identidad no pueden separarse. La identidad carismática, en efecto, existe solo como identidad-en-formación, o sea, en un proceso de identificación personal y comunitario, y la formación existe solo en función de una identidad a alcanzar. 

La reforma teresiana como camino de formación 

La reforma de Teresa ha sido sobre todo un camino de formación para reaprender a vivir la vocación carmelitana sobre la base de una nueva experiencia de Dios. Sus escritos, particularmente el “Camino de Perfección”, nacen como instrumentos de formación a un determinado modo de vivir la relación con Dios, consigo mismo y con los compañeros de camino. Análogamente, también el retorno a las fuentes del carisma auspiciado por el Concilio Vaticano II debería ser realizado con vistas a una re-forma, para re-aprender a vivir la vida religiosa tal como Teresa nos la ha enseñado. En efecto, debemos reconocer que a pesar del camino que la Orden ha recorrido a partir del Concilio —sobre todo por lo que respecta a la reflexión teórica—, seguimos en busca de una forma de vida que sea plenamente fiel a las intuiciones originarias de Teresa y adecuada a los tiempos en que vivimos. 

La formación integral 

La respuesta a la llamada introduce en una experiencia de vida que tiene sus características específicas y ha sido desarrollada, vivida y transmitida ya por otras personas que constituyen la familia religiosa del Carmelo Teresiano. Para quien ha sido llamado se abre un camino de asimilación y de maduración humana, evangélica, espiritual, intelectual. De este empeño depende el futuro de la propia vocación y cada uno, al responder a la llamada, asume personalmente la responsabilidad de trabajar en la propia formación. 

La comunidad como espacio de formación 

Una buena formación no podrá jamás ser la tarea de una sola persona, sino de una comunidad cohesionada, comprometida en el “desengañarse unos a otros” (V 16,7). La identidad concreta de un grupo se reconoce precisamente en la calidad de su obra colectiva de formación de ellos mismos, así como de los nuevos miembros. Vivir en comunidad día a día nos “forma”, o sea nos acostumbra a pensar, a juzgar y a obrar en un modo y no en otro. 

Toda comunidad es formativa 

La formación no debe limitarse solo a las casas de formación inicial. Todas nuestras comunidades están llamadas a ser estructuras formativas, capaces de estimular y 
acompañar el desarrollo de las personas y de darles una identidad nueva. Toda comunidad ha de ser una realidad que hace crecer y madurar a las personas, las hace más orantes, fraternas, más amigas de Dios y más solícitas del bien de su pueblo. 

Siempre en formación 

Se trata por tanto de saberse habitados por una identidad dinámica, siempre en camino, que crece y se desarrolla. Una vez asumida, es custodiada y actualizada continuamente, también como respuesta a los cambios del contexto en el cual se vive y a los signos de los tiempos. La vida entera del carmelita se convierte en un camino sin pausas, sabiendo que cuando no se avanza, se está parado, y que quien no crece, disminuye. Sobre todo, estamos invitados a vivir en una actitud constante de disponibilidad a aprender y a crecer, con una verdadera docibilitas, que nos abre a una actualización permanente. Esto vale para cada individuo, para cada comunidad y para toda la Orden. En este proceso de formación resulta fundamental la integración progresiva de los votos en la propia vivencia religiosa carmelitana. Los votos no son un estado de vida adquirido y estático, sino valores que es necesario asimilar y poner en práctica día tras día. De esta forma también los votos contribuyen al proceso de formación permanente.

(Tomado de: Declaración carismática OCD)

lunes, 9 de marzo de 2020

TERESA DE JESÙS: CUANDO DIOS HABLA AL ALMA

Retomemos la lectura del LIBRO DE LA VIDA de Teresa de Jesùs, siguiendo  con el capìtulo 25, en el que ella trata de explicar en què consisten "estas hablas que hace Dios al alma"; es un capìtulo bien largo, con 22 nùmeros. Se trata de las "palabras interiores" de origen mìstico que Teresa empieza a recibir y de su discernimiento; recordemos que en el capìtulo previo ella nos ha narrado su primera experiencia en este sentido, cuando le dice Jesùs: "Ya no quiero que tengas conversaciòn con hombres, sino con àngeles" (5). Palabra  decisiva, pero misteriosa, y esta experiencia se va va volviendo frecuente; son palabras muy formadas, que no se oyen con los oìdos corporales, pero se entienden con claridad, y no se pueden dejar de oìr (1). Es un hecho que se sale de lo  normal y habitual, y por eso Teresa lo declara a su interlocutor, exponièndolo en dos tiempos:

Del nùmero 1 al 14 aclara la naturaleza de estas hablas y còmo discernirlas, y luego del 14 al 22 refiere un episodio dramàtico de su vida personal. Este es el esquema de todo el capìtulo:

1. Nùmero 1: Explica còmo es este hablar que Dios hace al alma.
2. En el nùmero 2 y siguientes: Ofrece criterios de discernimiento de diversa ìndole, a saber:
3. Del nùmero 3 al 9: criterios psicològicos, para discernir anomalìas del propio espìritu.
4. Del nùmero 10 al 14: criterios teològicos, para discernirlo de posibles intervenciones diabòlicas.
5. Del nùmero 14 al 22: Nos confronta con el drama que ella misma vive, posiblemente entre 1557 y 1559 (42/44 años de edad). 

Entremos en materia: Primero, Teresa se ve ante una experiencia novedosa y excepcional, y necesita discernir dos cosas: si es  una anomalìa de su propia psiquis y si hay injerencia del demonio en esas hablas. Lo anterior, teniendo en cuenta el contexto en que vive Teresa: existencias de casos turbios de alumbrados y pseudomìsticos, presencia recelosa de lo inquisiciòn y mentalidad truculenta de sus asesores, obsesionados con el fantasma de las intervenciones diabòlicas  en el espìritu humano

Dos puntos de discernimiento:

1. En el primer caso, el psicològico, el discernimiento viene por la fuerza operativa de esas palabras mìsticas: "Son palabras y obras". Es decir, que enseguida disponen al alma, la habilitan y enternecen y dan luz y regalan y traen paz... Eso no ocurre en las anomalìas psìquicas.

2. En el segundo caso, el teològico, frente a injerencias del mal espìritu, Teresa invita a reconocer el bien y el mal, la verdad y la mentira. Cuando es demonio, los efectos son malos, inquietan, afligen... y ademàs, el criterio absoluto està en la sintonìa o conformidad con el sentir de la Iglesia y la Sagrada Escritura

Asì Teresa advierte que puede engañar mucho el demonio, y por eso es menester "ir siempre con aviso, y tener maestro que sea letrado y no le callar nada y con esto ningùn daño puede venir". 

Luego, de la exposiciòn teòrica, pasa Teresa a narrar con emociòn su propia experiencia. Parecerìa que tras su encuentro con Francisco de Borja y la cercanìa de un buen confesor ya todas las dudas respecto a su espìritu estaban superadas, pero no resultò asì. Su confesor enfermò, vino otro màs joven, y volviò Teresa a verse cuestionada. Asì lo narra en los siguientes nùmeros: tras consultar con varios letrados, "dìjome mi confesor que todos se determinaban en que era demonio, que no comulgase tan a menudo y que procurase distraerme de suerte que no tuviese soledad". Tras dos años de dudas, luchas interiores y angustias, Teresa recibe otra palabra que le devuelve la paz, segùn lo narra en el nùmero 18, y asì entiende que las palabras de Dios son obras, que fortalecen la fe y aumentan el amor. 

Lo dice, llena de pasiòn espiritual, en los nùmeros 19-22: ya no teme a los demonios, ni se deja abatir por los confesores o letrados que no entienden su espìritu. 

"Pues si este Señor es poderoso como veo que lo es, y sè que lo es, y que son sus esclavos los demonios (y de esto no hay que dudar, pues es fe), siendo yo sierva de este Señor y Rey, ¿què mal me pueden hacer ellos a mi?... Quedòme un señorìo contra ellos, bien dado del Señor de todos, que no se me da màs de ellos que de moscas".

"No entiendo estos miedos: ¡demonio! ¡demonio!, a donde podemos decir: ¡Dios! ¡Dios!, y hacerle temblar... Que tengo ya màs miedo a los que tan grande le tienen al demonio que a èl mismo, porque èl no me puede hacer nada, y estos otros, en especial si son confesores, inquietan mucho...".


En el capìtulo 26  sigue Teresa hablando de lo mismo: las cosas que le suceden que le van haciendo perder el temor que tenìa y le confirman el buen espìritu de las hablas que recibe. Cuenta varias experiencias suyas con confesores, aconseja no dejar de acudir a ellos a pesar de todo y obedecerles. El esquema del capítulo es el siguiente:

#1: Seguridad y firmeza de ánimo en Teresa. Confianza en Dios. Amor.
#2-4: Incidentes entre ella y sus asesores.
#5-6: El anuncio: Yo te daré libro vivo.

Fijémonos en tres palabras interiores que ha recibido Teresa en este tiempo (Capítulos 24, 25 y 26), que son como momentos importantes que marcan este período de resistencias:

1. En el capítulo 24 (hacia 1955), una primera palabra para sanear su afectividad: Ya no quiero que tengas conversaciones con hombres...
2. En el capítulo 25 (probablemente 1557), la palabra que identifica al autor de las hablas: Yo soy. No tengas miedo...
3. En el capítulo 26 (1559), anuncia de las inminentes gracias cristológicas: Yo te daré libro vivo...

Pregunta importante: ¿Las gracias que Teresa recibe son solo suyas, son privadas, secretas, o irradian, son carismáticas? Ella lo ha entendido antes cuando habla de "experimentar el misterio, entenderlo y poder expresarlo". Ahora vemos que esas palabras que recibe le impulsan y exigen comunicar a otros, compartir con otros, esos dones. En el #4 vamos a verlo también: alguien le aconseja que cale las gracias que recibe, y la voz interior la contradice. No es necesariamente el caso de todos los místicos, pero en Teresa es así: ella experimenta para testificar. 


En la parte final del capítulo, ella habla de cuando se quitaron muchos libros en romance (el índice de libros prohibidos del inquisidor Fernando de Valdés, 1559), y Jesùs le dice: No tengas pena, que Yo te darè libro vivo... Y luego afirma: "Su Majestad ha sido el libro verdadero adonde he visto las verdades. ¡Bendito sea tal libro, que deja imprimido lo que se ha de leer y hacer de manera que no se puede olvidar!".

 Esta última habla abre la puerta de nuevas experiencias místicas, sus visiones cristológicas, y a ese espacio interior no llegarán los inquisidores. 

(Tomando como referencia a P. Tomàs Àlvarez, ocd).

viernes, 7 de febrero de 2020

TERESA DE JESÚS: REGALOS DE UNA VIDA NUEVA


"Quiero ahora tornar a donde dejé de mi vida... Es otro libro nuevo de aquí adelante, digo otra vida nueva. La de hasta aquí era mía. La que he vivido desde que comencé a declarar estas cosas de oración, es que vivía Dios en mí, a lo que me parecía..." (23,1).


En nuestros encuentros para leer a Teresa de Jesús, y luego de haber hecho una introducción general al LIBRO DE LA VIDA, comenzamos a leer la tercera parte de este libro, es decir los capítulos del 23 al 31. Aquí Teresa reanuda el relato interrumpido en el capítulo 10, y lo traslada a otro plano, pasando de la lucha ascética a una etapa realmente nueva, la vida mística, que ella va a descubrir y que busca entender y aprovechar. Son estos fenómenos los que acabarán motivando la composición del libro que seguimos.

Este es el ESQUEMA GENERAL de esta parte del libro:

Cap.23: Teresa recibe la primera efusión de gracias místicas; crisis de temor, y la oposición que encuentra en confesores.
Cap.24: Primer arrobamiento y primera locución interior.
Cap.25: Cómo son las palabras interiores y los criterios de discernimiento. 
Cap.26: Índice de libros prohibidos: "Yo te daré libro vivo".
Cap.27: Primera visión "intelectual" de Jesucristo.
Cap.28: Múltiples visiones "imaginarias" de Cristo en su Humanidad. 
Cap.29: Crecida del amor. Ímpetus. Crece la oposición. Gracia del dardo (Transverberación). 
Cap.30: Seguridad de Fray Pedro de Alcántara. Rachas de noche oscura.
Cap.31: Se intensifica su noche oscura

En el capítulo 10 de este libro, VIDA, Teresa escribe: 

"Tenía yo algunas veces, aunque con mucha brevedad pasaba, comienzo de lo que ahora diré: acaecíame...algunas veces leyendo, venirme a deshora un sentimiento de la presencia de Dios que en ningunas manera podía dudar..." (10,1).

Ahora, comenzando el capítulo 23, donde retoma el relato, escribe: 

"Comenzando yo a quitar oraciones y a darme más a la oración, comenzó el Señor a hacerme las mercedes... Comenzó Su Majestad a darme muy ordinario oración de quietud, y muchas veces de unión que duraba mucho rato... Muchas veces sin poderlo excusar... con grandísima seguridad de que era Dios".

Quiere decir que de tener experiencias místicas esporádicas y muy breves, Teresa va pasando a los estados místicos que le acaecen "muchas veces, mucho rato, muy ordinario".  Para ella esto constituye una novedad sorprendente y alarmante, incluso a veces habla de miedos. Por ello recurre a personas que le ayuden a comprender estas nuevas realidades que experimenta en su oración, y escribe varias veces acerca de lo que vive para que sus confesores o consejeros le den opinión, positiva o negativa. 

Este es el esquema básico del capítulo:
#s 1-5: gracias y temores, y búsqueda de consejeros.
#s 6-14: El problema en manos de Salcedo y Daza. Consultas (8-11) y sentencia adversa (12-14). 
#s 14-18: Pausa de calma bajo la dirección del P. Cetina.

La novedad de estas experiencias produce en Teresa sorpresa y un cierto sentimiento de humillación al hacerse más consciente de su pobreza e indignidad ante los regalos o "mercedes" que recibe, pero luego también empieza a sentir temor, miedo dice ella, porque sabía de casos y realidades de su tiempo. Entonces empieza a buscar personas espirituales con las que aconsejarse y tratar.

Tres asesores: Francisco de Salcedo, "el caballero santo" , que era laico, seglar: Gaspar Daza, sacerdote ejemplar muy conocido en la ciudad por su labor pastoral y social; Diego de Cetina, joven sacerdote jesuita, recién llegado a la ciudad. Fue este último el que la sacó de dudas, y le dijo que lo que sentía era de Dios. Los otros dos asesores tardarán más en rendirse a la evidencia.

Pasemos ahora al capítulo 24, de signo altamente positivo, que completa el anterior, y habla de aprovechamiento y de regalos recibidos de Dios. Gravita todo en torno a la primera gracia de arrobamiento que recibe Teresa y que la libera definitivamente de apegos y dependencias afectivas. 

Los episodios narrados se suceden del siguiente modo:

1. Como punto de partida, ha sido determinante la confesión de Teresa con Diego de Cetina y las orientaciones que recibe de este (1).
2. Siguen dos meses de resistencia por parte de Teresa a los impulsos interiores, siguiente las indicaciones de su confesor (1-2).

3. Entonces llega a la ciudad de Ávila el P. Francisco de Borja, comisario jesuita. Teresa le expone su situación y el sentencia que es "espíritu de Dios" y que no debe ponerle resistencia. Teresa queda muy consolada.

4. Cuando se marcha el P. Cetina, Teresa adopta por confesor a otro jesuita, el P. Juan de Prádanos; es 1555 (4), y bajo la dirección de este le sobreviene el primer "arrobamiento", que le espanta mucho. (5). 

5. A partir de esta gracia, comienza vida nueva en la afectividad y relaciones sociales de Teresa (5-8). 

 En el #4 habla Teresa de Doña Giomar de Ulloa, señora joven y viuda, que le apoyó y acompañó en su aventura fundacional. 

"Sea Dios bendito por siempre, que en un punto me dio la libertad que yo, con todas cuantas diligencias había hecho muchos años, no pude alcanzar conmigo, haciendo hartas veces tan gran fuerza, que me costaba harto mi salud. Como fue hecho de quien es poderoso y Señor verdadero de todo, ninguna pena me dio" (8).

Fr: Manuel de Jesús, ocd


sábado, 1 de febrero de 2020

CAMINAR A LA LUZ DE LA EXPERIENCIA QUE GUARDAMOS EN EL CORAZÓN

"La preocupación por el futuro no debe hacernos perder de vista la experiencia de la llamada, que es la base sólida sobre la cual se apoya nuestra existencia. Nosotros no sabemos cuál será el futuro de la Orden, y menos aún el de la porción a la que pertenecemos. Ni siquiera sabemos la forma que tomará la vida consagrada, o qué cambios experimentarán las instituciones eclesiales que estamos acostumbrados a considerar como inmutables. Pero no es de esto de lo que debemos preocuparnos, sino de caminar a la luz de la experiencia que guardamos en el corazón, de la cual ha nacido y sigue brotando nuestra vida y nuestra identidad espiritual. Se nos puede quitar todo, pero no esta “fuente escondida”, que alimenta nuestra esperanza".

(Declaración carismática OC D, borrador de trabajo)

FRANCISCO HABLA DE TERESA

“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...