sábado, 5 de octubre de 2013

REGLA PRIMITIVA DEL CARMELO.

REGLA "PRIMITIVA" 
DE LA ORDEN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN 
MARIA DEL MONTE CARMELO, 
DADA POR SAN ALBERTO, PATRIARCA DE JERUSALEN, 
Y CONFIRMADA POR INOCENCIO IV
.

1. Alberto, llamado a ser Patriarca de la Iglesia de Jerusalén por la gracia de Dios, a los amados hijos en Cristo Brocardo y demás ermitaños, que viven bajo su obediencia junto a la fuente de Elías, en el Monte Carmelo, salud en el Señor y bendición del Espíritu Santo.
2. En distintas ocasiones y de muchas maneras (cf Hb 1,1) los santos Padres dejaron establecido el modo cómo cada uno (sea cual fuere su estado o el género de vida religiosa que abrazó) ha de vivir "en obsequio" de Jesucristo (cf 2Co 10,5), sirviéndole lealmente con corazón puro y buena conciencia (cf 1Tm 1,5). Pero, como nos pedís que os demos una fórmula de vida adecuada a vuestro proyecto común, para guardarla obligatoriamente en lo sucesivo:
Prior y vínculos sagrados
3. Disponemos, en primer lugar, que tengáis a uno de vosotros como prior; el cual será elegido para el cargo por unanimidad o, al menos, por acuerdo de la mayoría más grave. A él prometerá obediencia cada uno de los demás y tratará de cumplirla de veras con las obras (cf Jn 3,18), acompañando ese compromiso con los de castidad y renuncia a la propiedad.
Lugares para vuestra residencia
4. Podréis estableceros en los desiertos o en otros lugares que se os donaren y sean del todo idóneos para la observancia de vuestra vida religiosa, según lo juzguen conveniente el prior y los hermanos.
Celdas de los hermanos
5. Además, en vista de la situación del lugar escogido para residencia, tenga cada uno de vosotros celda individual y separada, que le habrá asignado el prior mismo, con la anuencia de los otros hermanos o de los más graves.
Mesa común
6. Haced esto, sin embargo, de manera que toméis en un refectorio común los alimentos que os repartieren, mientras escucháis juntos algún fragmento de la Sagrada Escritura, cuando pueda efectuarse sin dificultad.
Autoridad del prior
7. A ningún hermano le estará permitido, sin la licencia del prior que hubiere por entonces, mudarse de celda asignada, ni intercambiarla por otra.
La celda del prior estará a la entrada del lugar de residencia, para que sea él quien primero reciba a los visitantes, y disponga luego, a discreción, cuanto se haya de hacer.
Oración contínua
8. Permanezca cada uno en su celda, o en las proximidades, meditando día y noche la ley del Señor (cfr 1P 4,7), a no ser que se halle justificadamente ocupado en otros quehaceres.
Liturgia de las horas
9. Los que saben rezar las horas canónicas con los clérigos, las recitarán conforme a las disposiciones de los santos Padres y a la costumbre legítima de la Iglesia. Los que no sepan, dirán veinticinco padrenuestros por maitines, excepto los domingos y solemnidades, en cuyo oficio de vigilia mandamos duplicar ese número, de manera que se repita la oración dominical cincuenta veces. Se dirán siete padrenuestros en las laudes de la mañana, así como en las restantes horas, menos vísperas, en que deben rezarse quince.
Renuncia a la propiedad y comunidad de bienes
10. Ningún hermano considerará nada como suyo propio. Tenedlo todo en común (cf Hch 4,32; 2,44). El prior, por medio del hermano que haya designado para ese oficio, distribuirá a cada uno cuanto le haga falta (cf Hch 4,35), atendiendo a la edad y a las necesidades personales.
Lícita posesión de algunos bienes en común
11. Se os autoriza la posesión de asnos o mulos, en la medida de lo preciso, así como la cría de algunos animales o aves.
Oratorio para el culto divino
12. Construid, si ello es posible sin mayor incomodidad, en medio de las celdas el oratorio, donde habéis de reuniros cada mañana para participar en la celebración de la misa, cuando resulte fácil en la práctica.

Colación de tema espiritual y corrección fraterna
13. Asimismo los domingos u otros días, si fuere menester, tened juntos una colación sobre la observancia en la vida común y la salvación de las almas. En este encuentro se corregirán también con caridad las faltas y culpas de los hermanos, de haberlas en alguno.
Ayuno
14. Guardad ayuno todos los días, menos los domingos, desde la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz hasta el día de la Resurrección del Señor, a no ser que la enfermedad o debilidad física u otra causa razonable aconseje su dispensa, pues la necesidad no está sujeta a ley.
Abstinencia
15. Observad la abstinencia de carne, a menos que la toméis como remedio en caso de enfermedad o debilidad. Y ya que, debido a los viajes, tenéis que mendigar a menudo vuestro sustento, fuera de casa podréis comer legumbres preparadas con carne, a fin de ahorrar molestias a quien os dé hospedaje. Pero queda autorizada la comida de carne en las travesías.
Armas para el combate espiritual
16. Puesto que la vida del hombre en este mundo es tiempo de prueba (cf Jb 7,1), y todo el que se propone vivir como buen cristiano sufre persecución (cf 2Tm 3,12), y vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar (cf 1P 5,8), procurad con toda solicitud poneros las armas que Dios os da para poder resistir a las estratagemas del diablo (cf Ef 6,11).
Abrochaos el ceñidor de la castidad (cf Ef 6,14). Protegeos con el peto de piadosas consideraciones, pues escrito está: "El pensamiento santo te guardará" (Pr 2,11,según los LXX). Por coraza vestíos la justicia (cf Ef 6,14), a fin de amar al Señor, vuestro Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas (cf Dt 6,5), y al prójimo como a vosotros mismos.
Tened siempre embrazado el escudo de la fe, que os permitirá apagar las flechas incendiarias del malo (cf Ef 6,16); pues sin fe es imposible agradar a Dios (cf Hb 11,6). Tomad por casco la salvación (cf Ef 6,17), confiando en el único Salvador que libera a su pueblo de los pecados (cf Mt 1,21).
Que la espada del Espíritu, toda palabra de Dios (cf Ef 6,17), os pueble colmadamente (cf Col 3,16) los labios y el corazón (cf Rm 10,8). Y cuanto hagáis, realizadlo por la palabra del Señor (cf Col 3,17; 1Co 10,31).
Laboriosidad
17. Empleaos en algún trabajo, para que el diablo os halle siempre ocupados; no sea que, por culpa de la ociosidad, descubra el maligno brecha por donde penetrar en vuestras almas. Tenéis a propósito la enseñanza, así como el ejemplo del apóstol san Pablo, por el que hablaba Cristo (cf 2Co 13,3), y al que Dios nombró pregonero y maestro para predicar a los paganos la fe y la verdad (cf 1Tm 2,7). Si lo seguís, imposible equivocaros. Escribe él: "No vivimos entre vosotros sin trabajar, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar. Cuando vivimos con vosotros, os lo mandamos: 'El que no trabaja, que no coma'. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a esos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan" (cf 2Ts 3,7-12). Este es un buen camino de santidad: ¡a recorrerlo! (cf Is 30,21).
Práctica del silencio
18. Valora el Apóstol el silencio, por el hecho de imponerlo en el trabajo (cf 2Ts 3,12). Y como afirma el Profeta: Obra de la justicia es el silencio (cf Is 32,17). Y en otro lugar: "Vuestra fuerza estriba en callar y confiar" (Is 30,15). Por tanto, ordenamos que guardéis silencio desde la terminación de completas hasta después del rezo de prima del día siguiente. Fuera de este tiempo, aunque la práctica del silencio no sea tan estricta, evitad cuidadosamente la charlatanería; pues, como enseña la Escritura y lo abona la experiencia: "En el mucho hablar no faltará pecado" (Pr 10,199. Y: "Quien suelta los labios, marcha a la ruina" (Pr 13,3). Y también: "El locuaz se hace odioso" (Si 20,8). El Señor, a su vez, advierte en el Evangelio: "De toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del juicio" (Mt 12,36). Por consiguiente, que cada uno haga balanza y pesas para sus palabras, y puerta y cerrojo para su boca (no sea que resbale a causa de la lengua y caiga, y su caída resulte mortal sin remedio) (cf Si 28,29-30), vigilando su proceder, conforme al aviso del Profeta, a fin de que no se le vaya la lengua (cf Sal 38,2). Que cada cual se afane con todos sus cinco sentidos por guardar el silencio, obra de la justicia (cf Is 32,17).
Humilde servicio de autoridad
19. Tú, hermano Brocardo, y cualquiera que te suceda en el cargo de prior, recordad siempre y poned puntualmente por obra la máxima del Señor en el Evangelio: "El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo" (Mt 20,26-27; cf Mc 10,43-44).
Obediencia obsequiosa al prior
20. Por vuestra parte, los demás hermanos, tratad con deferencia y humildad a vuestro prior, fijándoos, más que en su persona, en la de Cristo, que os lo puso como superior, y que afirma a propósito de los pastores de la Iglesia: "Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza" (Lc 10,16). Hacedlo así, para que no os condenen en el juicio por menosprecio de la autoridad; antes bien, os recompensen con la vida eterna, en pago de vuestra obediencia.
Conclusión

21. En las breves páginas de este escrito os dictamos la norma de vida, a la que habéis de ajustar vuestra conducta. Si alguno rebasare el estricto cumplimiento de la misma, el Señor, a su vuelta, se lo retribuirá. Procédase, sin embargo, con discreción, ya que ella atempera la práctica de las virtudes.

ECOS TERESIANOS....

CARDENALA “IN PÉCTORE”.

Por: Antonio Aradillas 
(Religión Digital).

Con precisión, oportunidad, teología y ascética y mística se preparan los programas de los actos conmemorativos del ya próximo quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Huelga cualquier ponderación de la “vida y milagros” del personaje abulense, por su condición de santa, de mujer, de escritora y de reformadora de la Iglesia, avalada esta condición con las serias amonestaciones dictadas por los “doctos” impenitentes miembros de los tribunales de la “Santa” Inquisición, en uno de los más “fervorosos” periodos de su denigrante historia.
En tiempos eclesiásticos como los actuales, relacionados con la presencia y actividad de la mujer dentro de la institución, encauzados a título de ejemplo, en la necesidad- conveniencia del posible nombramiento de algunas mujeres como “cardenalas”, las siguientes reflexiones podrían se provechosas, precisamente por ser otros tantos motivos de humildad para algunos, con respetuosa y directa mención para la jerarquía.
. Al desarrollo y profundización de la teología de la mujer, los estudios teresianos que justifique el programa del quinto centenario habrán de significarle aportaciones muy serias, inteligentes y actuales. La historia, la Sagrada Escritura – su misma traducción y sus comentarios- , la concepción de la Iglesia, la interpretación “oficial” de la idea de la mujer – y de la mujer “ideal”, como miembro de la Iglesia-, rezuman misoginia por todos sus flancos, pese a edulcorantes y normalmente forzadas galanterías.
. La identificación bíblica de la mujer con la “tentación” y con el “pecado”, y el complacido reconocimiento de su situación de minoría de edad a perpetuidad, son mandamientos y notas características representativas de la condición “religiosa” femenina, predicada y evangelizada dentro de la Iglesia. Los “malos tratos” de los que la mujer fue –y es- sujeto y objeto en la Iglesia, superaron a los recibidos en cualquier otro orden e institución de tipo social, laboral, profesional, político o civil. El sobrenombre de la Iglesia como último –o penúltimo- bastión del machismo, sigue vigente.
. El tono de desconsideración y aturdimiento traspasa límites impensables cuando su marco es el monástico, propio de las Órdenes- Congregaciones femeninas. La subordinación- sometimiento fundacional “religioso” a sus “protectores” masculinos, sería hoy incomprensible, inconcebible e inaceptable. Hace tiempo que el Código de Derecho Canónico - Reglas e Instituciones-, debieran haber cercenado, no pocas demasías “colonizadoras.”
. Santa Teresa de Jesús, “Doctora de la Iglesia Universal”, aportará con el recuerdo de su centenario, vivos y firmes elementos de renovación, de los que tan necesitada sigue estando la Iglesia, precisamente a cuenta de la pasividad y de la ominosa exclusión “pecaminosa” a la que estuvo y está todavía sometida la mujer, inconsciente algunas veces la jerarquía, pero plenamente consciente otras, en el cristianismo y en la mayoría de las religiones, ante el temor a que ella –la mujer- irrumpa en sus estructuras con ímpetu, gracia de Dios y sabiduría mayor que hasta ahora lo hicieron los nombres. Los intereses son en mayor proporción del género masculino que del femenino, y el hombre por hombre es, se comporta y se cree mucho más Dios que la mujer, por mujer.
. Destaca como significativo en la vida de Santa Teresa el hecho de su actividad y prudencia reformadoras, con decisiva influencia dentro y fuera de los monasterios. Ella logró, por ejemplo, que el libro de “La perfecta casada” escrito por el ínclito Fray Luis de León, de la Orden de San Agustín, no tuviera la difusión que se esperaba, al seguir adscribiéndole a la mujer -“la perfecta casada”- los sempiternos roles “cristianos”, coincidentes con la sumisión plena al marido, siempre a sus órdenes, sierva o esclava, agradecida de por vida a sus imposibles concesiones o detalles, y además, “en casa y con la “pata quebrada”, en conformidad con lo establecido en la Biblia –“palabra de Dios”, y en consonancia con las doctrinas patrísticas y conciliares.
. No es que la posible condición de “cardenala” constituya un reconocimiento cortés y galante para la mujer católica, muchas de ellas con méritos doctorales cumplidamente teológicos, canónicos y otras disciplinas hasta ahora anejas en exclusiva a la clerecía. De estas galanterías “pasan” ya las mujeres sensatas, católicas o no. La historia, la justicia, los evangelios, el sentido común y la concepción de la Iglesia de Cristo demandan estilos, vivencias y estructuras en las que la mujer se haga activamente presente, al menos como ya lo hace en los ámbitos civiles y convivenciales...


viernes, 4 de octubre de 2013

EN LAS SEGUNDAS MORADAS....

“Ahora vengamos a hablar cuáles serán las almas que entran a  las segundas moradas y qué hacen en ellas… Es de los que ya han comenzado a tener oración y entendido lo que les importa no quedarse en las primeras moradas, mas no tienen aún determinación para dejar muchas veces de estar en ella, porque no dejan las ocasiones, que es harto peligro. Mas harta misericordia es que algún rato procuren huir de las culebras y cosas emponzoñosas, y entender que es bien dejarlas. Estos, en parte, tienen harto más trabajo que los primeros, aunque no tanto peligro, porque ya parece los entienden, y hay gran esperanza de que entrarán más adentro”.


“Seguimos en las segundas moradas… y éstos entienden los llamamientos que les hace el Señor; porque, como van entrando más cerca de donde está Su Majestad,  que es muy buen vecino, y  es tanta su misericordia y bondad, que aun estándonos en nuestros pasatiempos y negocios y contentos y baraterías del mundo, y aun cayendo y levantando en pecados… con todo esto, tiene en tanto este Señor nuestro que le queramos y procuremos su compañía, que una vez u otra no nos deja de llamar para que nos acerquemos a Él; y es esta voz tan dulce que se deshace la pobre alma en no hacer luego lo que le manda…”.

Santa Teresa
Segundas Moradas

PARA EMPEZAR EL CAMINO.....

Pongamos los ojos en Cristo, nuestro bien, y allí aprenderemos la verdadera humildad, y en sus santos, y se ennoblecerá el entendimiento, y no hará el propio conocimiento ratero y cobarde; que, aunque ésta es la primera morada, es muy rica y de tan gran precio, que si se escabulle de las sabandijas de ella, no se quedará sin pasar adelante. Terribles son los ardides y mañas del demonio para que las almas no se conozcan ni entiendan sus caminos”.

Santa Teresa
Primeras Moradas

miércoles, 2 de octubre de 2013

EJES DE LA ESPIRITUALIDAD DE SANTA TERESA DE LISIEUX

Teresa de Lisieux no escribió un tratado de espiritualidad, no tiene una obra sistemática, no estudió teología. Pero desde una experiencia cristiana muy propia y singular, su vida transcurrió sobre unos ejes vitales, y sobre ellos construye su espiritualidad.

1. La misericordia de Dios: ella descubre que toda su vida esta en reconocer y cantar las misericordias de Dios. Lee y vive su vida en clave de misericordia y gracia.

2. Acogida del amor misericordioso: Teresita quiere dar a conocer a Dios, ofrecerse a quien se ofrece.

3. Las manos vacías: No quiere, ni cree necesitar, el acumular méritos para el cielo, en la línea de la espiritualidad de su entorno. Ella descubre la gratuidad del amor de Dios.

4. Pequeñez, confianza y abandono: núcleos centrales de su mensaje. La palabra “confianza” tiene un sentido muy fuerte en Teresita.

5.  Las obras de la confianza y el amor: Para ella es muy importante el vínculo entre el amor y las obras: “El amor se prueba con obras”.




FRANCISCO HABLA DE TERESA

“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...