lunes, 28 de octubre de 2019

SUFRIR UN POCO POR AMOR DE DIOS


"Acordaos qué de pobres enfermos habrá que no tengan a quién se quejar. Pues pobres y regaladas, no lleva camino. Acordaos también de muchas casadas; -yo sé que las hay- y personas de suerte, que con graves males, por no dar enfado a sus maridos, no se osan quejar, y con graves trabajos. Pues ¡pecadora de mí!, sí, que no venimos aquí a ser más regaladas que ellas. ¡Oh, que estáis libres de grandes trabajos del mundo, sabed sufrir un poquito por amor de Dios sin que lo sepan todos! Pues es una mujer muy malcasada, y porque no sepa su marido lo dice y se queja, pasa mucha malaventura sin descansar con nadie, ¿y no pasaremos algo
entre Dios y nosotras de los males que nos da por nuestros pecados? ¡Cuánto más que es nonada lo que se aplaca el mal!".



"Acordémonos de nuestros Padres santos pasados ermitaños, cuya vida pretendemos imitar: ¡qué pasarían de dolores, y qué a solas, y de fríos y hambre y sol y calor, sin tener a quién se quejar sino a Dios! ¿Piensan que eran de hierro? Pues tan delicados eran como nosotras. Y crean, hijas, que en comenzando a vencer estos corpezuelos, no nos cansan tanto. Hartas habrá que miren lo que es menester; descuidaos de vosotras, si no fuere a necesidad conocida. Si no nos determinamos a tragar de una vez la muerte y la falta de salud, nunca haremos nada".

(Camino 11, 3 y 4, Santa Teresa)

sábado, 26 de octubre de 2019

CINCO PUERTAS PARA CRECER

En la SEMANA SANJUANISTA 2019, que se celebra durante estos días en Úbeda, España, la Hna. Mariola López hablo sobre el vínculo de Madeline Delbrel, con la espiritualidad del Carmelo, y su vínculo con Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y Teresita de Lisieux.  

Madeleine Delbrêl fue una mística cristiana francesa, asistente social, ensayista y poetisa; nació el 24 de octubre de 1904 en Mussidan, en Dordoña, y murió el 13 de octubre de 1964. Nació en el seno de una familia indiferente a la religión. A los doce años de edad conoció algunos sacerdotes que la despertaron a la fe y, a los 15 años, a algunos intelectuales de valía que la alejaron de ésta. Se convirtió definitivamente a los 20 años.

Fue una asistente social muy activa y trabajó en la barriada obrera del extrarradio Ivry-sur-Seine, que tenía autoridades municipales comunistas. Se enfrentó entonces con el ateísmo marxista, sin dejar de anunciar el Evangelio, a contra corriente.

Sus escritos manifiestan dotes poéticas y, sobre todo, una profunda vida mística. Es considerada por muchos como una de las personalidades espirituales más importantes del siglo XX. Se ha introducido en Roma su causa de beatificación.

«Si vas al fin del mundo, encontrarás la huella de Dios; si vas al fondo de ti mismo, encontrarás a Dios».'

 Mariola López finalizó su conferencia dejando una invitación, desde la espiritualidad de esta mujer profundamente contemplativa, a cruzar cinco puertas, que pueden ayudarnos a pensar de modo renovado nuestro compromiso cristiano:

1º Enamorarnos de la vida que nos toca vivir.

2º Salir de nosotros mismos y poner los ojos en los más carentes. 

3º Elegir maestros que nos den alas. 

4º Escoger la dirección de mi viaje. 

5º Volver a imaginar, dejarnos inventar por el Amado.

Tomo la última como principal motivación: DEJARNOS REINVENTAR POR JESÚS, y desde ahí, revisar la dirección de mi viaje, actualizar mi relación con los maestros que me acompañan siempre, avanzar en el camino que va de mi EGOismo hacia el amor y servicio del otro, y englobándolo todo, SEGUIR ENAMORADOS DE LA VIDA

miércoles, 23 de octubre de 2019

CAMINANDO CON TERESA (5): HABLEMOS DEL AMOR...

En el capítulo 4 de CAMINO, Teresa habla de las virtudes necesarias en el orante, y la primera es el AMOR, que educa y sensibiliza al orante de cara a las personas. La oración como trato de amistad con Dios, exige afinar el trato de amistad con los hermanos. En ese mismo capítulo empieza a hablar del amor, pero es ahora cuando decide meterse de lleno en el tema, y para ello dedicará dos capítulos de este libro, el 6 y el 7, pasando, podemos decir, de lo teórico a lo práctico. Es un tema delicado, porque supone hablar desde su propia experiencia de mujer madura, y sus hijas espirituales quieren aprender de ella, pero también conocerla un poco más a ella, que vive una fuerte experiencia de amor con Cristo. 

Lo primero, a las jóvenes aprendices de CAMINO, Teresa les propone el AMOR PURO o amor puro espiritual, como ideal, como horizonte; según ella, este amor es desinteresado, libre de egoísmo, practicado con obras y no sólo con sentimientos. Será amor sacrificado, como el de Jesús, verdadero "capitán del amor". Amor en comunión, que se alegra y conduele con las alegrías y los sufrimientos de los otros. Amor basado, no en lo exterior, belleza o simpatía, sino en valores consistentes, capaces de eternidad. 


Teresa va diseñando así para sus hermanas la silueta del verdadero amante (6,4), y lo hace tanto en clave de historia personal como en clave doctrinal. Teresa no habla directamente de lo que ha vivido, se esconde detrás de las palabras en gesto de pudor, pero a la vez se trasparenta en los ejemplos que comparte. Ella vivió la experiencia de pasar de un amor a otro amor, cuando sus ojos se abrieron al "claro conocimiento de la verdad". En número 3 de este capítulo 6 evoca inevitablemente a San Juan de la Cruz y el comienzo del Cántico: "Cayendo el alma en la cuenta...". 

Teresa dirá: "Paréceme ahora a mí que cuando una persona ha llegádola Dios a claro conocimiento de lo que es el mundo, y qué cosa es mundo, y que hay otro mundo, y la diferencia que hay de lo uno a lo otro, y que lo uno es eterno y lo otro soñado, o qué cosa es amar al Criador o a la criatura (esto) visto por experiencia, que es otro negocio que sólo pensarlo y creerlo), o ver y probar qué se gana con lo uno y se pierde con lo otro, y qué cosa es Criador y qué cosa es criatura, y otras muchas cosas que el Señor enseña a quien se quiere dar a ser enseñado de él en la oración o a quien Su
Majestad quiere, que aman muy diferentemente de los que no hemos llegado aquí".

Teresa ama diferente, se siente "alma real", y desde la distancia sonríe al pensar en aquellos amores de antaño que la turbaron. Ahora tiene un amor "que merece el nombre de amor".

Pero Teresa también nos deja pedagógicamente, en una especie de diálogo con sus hermanas, varias enseñanzas importantes acerca de este amor: conocer de este amor no es algo teórico, sino experiencial. Este amor perfecto o puro no implica apatía de cara a los otros, no vuelve insensibles a los amores humanos, solo que ahora podemos VER con claridad dónde hay amor verdadero y dónde no. Los que viven este amor perfecto, aman mejor, y más allá de lo que mueve a simpatía, más allá de la belleza exterior o de ciertos prejuicios sociales. 

"Pareceros ha que estos tales no quieren a nadie, ni saben, sino a Dios.-Mucho más, y con más verdadero amor, y con más pasión y más provechoso amor: en fin, es amor. Y estas tales almas son siempre aficionadas a dar, mucho más que no a recibir; aun con el mismo Criador les acaece esto. Digo que merece éste nombre de amor, que esotras aficiones bajas le tienen usurpado el nombre" (7).

"Luego éstos, si aman, pasan por los cuerpos y ponen los ojos en las almas y miran si hay qué amar; y si no lo hay y ven algún principio o disposición para que, si cavan, hallarán oro en esta mina, si la tienen amor, no les duele el trabajo; ninguna cosa se les pone delante que de buena gana no la hiciesen por el bien de aquel alma, porque desean durar en amarla y saben muy bien que, si no tiene bienes y ama mucho a Dios, que es imposible. Y digo que es imposible, aunque más la obligue y se muera queriéndola y la haga todas las buenas obras que pueda y tenga todas las gracias de naturaleza juntas; no tendrá fuerza la voluntad ni la podrá hacer estar con asiento. Ya sabe y tiene experiencia de lo que es todo; no le echarán dado falso..." (8).



 Tras cerrar el capítulo 6 presentando a Jesús como el "capitán del amor", ahora Teresa en el capítulo 7 pasará a la praxis. Curioso que Teresa no se amilane para hablar de amor, tema sospechoso y seguido por la inquisición, por ser favorito de "alumbrados"; escribe desde el corazón y luego el teólogo amigo, y censor, meterá baza para cortar,le un poco las alas. Teresa deberá rehacer lo escrito, pulirlo, hasta llegar al texto definitivo. Pero ella sabe lo que quiere, y en su primera redacción recomienda encarecidamente: "quiero más que se quieran y amen tiernamente y con regalo, aunque no sea tan perfecto como el amor que queda dicho... que no que haya un punto de discordia". La discordia o el desamor equivaldrían a "echar de casa al Esposo", es decir, a frustrar la dimensión vertical del amor, necesaria para la vida contemplativa. 

El programa de Teresa no es en modo alguno "angelical", o desencarnado, sino que está lleno de realismo y sensibilidad, y transpira calor humano. Por eso habla de "ternura", y de lágrimas, penitencias y oración, de cuidado y contento, de paz y de conformidad... Hay que amar, buscar modelos que inspiren al amor, y no temer sufrir y gozar con el amigo. Pero todo eso se traduce en obras ("Obras quiere el Señor", dirá en Moradas), en lealtad y en cordialidad. Como un grito, salido de lo más hondo, dirá en el # 11: 
"Yo más querría entrase en este monasterio un fuego que nos abrasase a todas". 

Pero ese ideal propuesto, está amenazado por escollos muy concretos, que provienen de la degradación de la amistad, del amor, en medio de la comunidad: 
. A nivel personal: el sentimentalismo.
. A nivel de grupo: el crear bandos.

Teresa, en el primer aspecto, propone un amor fuerte, vertebrado con rigor, varonil como el amor de Cristo, y a la vez femenino como el de Mónica, la madre de San Agustín. En el segundo, alerta de aquello que divide a la comunidad, el armar grupos cerrados y exclusivos; dice: "Cuando esto hubiese, dense por perdidas". 


 "¡Oh, qué bueno y verdadero amor será el de la hermana que puede aprovechar a todas, dejado su provecho por los de las otras, ir muy adelante en todas las virtudes y guardar con gran perfección su Regla! Mejor amistad será ésta que todas las ternuras que se pueden decir, que éstas no se usan ni han de usar en esta casa, tal como «mi vida», «mi alma», «mi bien», y otras cosas semejantes, que a las unas llaman uno y a las otras otro. Estas palabras regaladas déjenlas para con su Esposo, pues tanto han de estar con El y tan a solas, que de todo se habrán menester aprovechar, pues Su Majestad lo sufre, y muy usadas acá no enternecen tanto con el Señor; y sin esto, no hay para qué; es muy de mujeres y no querría yo, hijas mías, lo fueseis en nada, ni lo parecieseis, sino varones fuertes: que si ellas hacen lo que es en sí, el Señor las hará tan varoniles que espanten a los hombres. ¡Y qué fácil es a Su Majestad, pues nos hizo de la nada!" (8).

 Así, cerrando esta primera virtud teresiana, el AMOR es fundamental para el orante y su comunidad: imposible hablar y amar a Dios desde un corazón cerrado a los demás, o desde un ambiente de discordia. 



Acerca de este tema del AMOR la santa hablará también en sus otros libros; ayudaría a comprender mejor su visión repasando algunas páginas de Vida y Moradas. En VIDA, podemos repasar los capítulos 7,24, 29, 37... Y en MORADAS, el capítulo  3 de las Quintas moradas. También habla del amor en Conceptos del Amor de Dios, glosando el Cantar de los Cantares, y por supuesto en buena parte de su poesía (Dichoso el corazón enamorado, Vivo sin vivir en mí, Oh hermosura que excedéis...).

(Basado en escritos del P. Tomàs Àlvarez)



sábado, 19 de octubre de 2019

HACIA NUESTRO QUINTO CAPÍTULO OCD DEL CARIBE...

Para toda familia religiosa su Capítulo es un momento de gracia, encuentro, y renovación; por ello varios meses antes comenzamos a orar, como comunidad de vida fraterna, al servicio del Reino y la Iglesia. Invitamos a compartir esta oración que transcribo a continuación:


Dios y Padre de Misericordia que nos llenas de alegría al encontrarnos con Cristo en el Evangelio, llamándonos a seguirte como amigos fuertes de Dios, disponemos nuestra vida para que tu Espíritu Santo se renueve en cada uno de nosotros, que lo que inspires en nuestros pensamientos, deseos y acciones favorezca ante todo nuestra vocación fraterna en la Orden

Por intercesión de Nuestro Padre San José, imploramos la humildad del corazón para vivir este tiempo de preparación a nuestro V capítulo haciendo memoria del primer amor que pusiste en cada uno de nosotros para traernos al Carmelo, que nada este por encima de tu llamada, que nuestro único interés sea vivir puramente nuestra vocación sirviéndote, y podamos así revitalizar ese amor que tu sembraste en nuestra vida; que al estilo de nuestro Glorioso San José podamos ser útiles carpinteros en tu Reino y generosos en nuestra misión de hermanos con la Orden en la Iglesia. 

Nos acogemos a la protección de Nuestra Señora del Carmen, Estrella del mar, teniendo como horizonte la oración, la prudencia y la obediencia, que nuestros Santos Padres Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz nos recuerden la casta de donde venimos, y sobre todo el carisma, la misión y el servicio al que le hemos dicho Sí, por Jesucristo nuestro Señor. Amen. Gloria…

TERESA HABLA DE SAN PEDRO DE ALCÁNTARA

Hoy celebra la Iglesia  la memoria de San Pedro de Alcántara, nacido en Alcántara (Extremadura, el año 1499. A los 16 años ingresó en los Franciscanos de Valencia. Fue consejero espiritual de Santa Teresa, y reformó la orden franciscana en España. Murió en 1562. Acá traigo las palabras de nuestra santa madre sobre él

"Y ¡qué bueno nos le llevó Dios ahora al bendito fray Pedro de Alcántara! No está ya el mundo para sufrir tanta perfección. Dicen que están las saludes más flacas y que no son los tiempos pasados. Este santo hombre era de este tiempo; estaba grueso el espíritu como en los otros tiempos, y así tenía el mundo debajo de los pies.

Que, aunque no anden desnudos ni hagan tan áspera penitencia como él, muchas cosas hay para repisar el mundo, y el Señor las enseña cuando ve ánimo. Y ¡cuán grande se lo dio su Majestad a este santo para hacer cuarenta y siete años tan áspera penitencia como todos saben!

Quiero decir algo de ella, que sé es toda verdad. Díjome a mí y a otra persona, de quien se guardaba poco, y a mí el amor que me tenía era la causa porque quiso el Señor le tuviese para volver por mí y animarme en tiempo de tanta necesidad, como he dicho y diré.

Paréceme fueron cuarenta años los que me dijo había dormido sola hora y media entre noche y día, y que vencer el sueño era el mayor trabajo de penitencia que había tenido en los principios; y para esto estaba siempre o de rodillas o en pie. Lo que dormía era sentado y la cabeza arrimada a un maderillo que tenía hincado en la pared. Echado, aunque quisiera, no podía, porque su celda no era más larga de cuatro pies y medio.

En todos estos años, jamás se puso la capucha, por grandes soles y aguas que hiciese, ni cosa en los pies, ni vestido, sino un hábito de sayal, sin ninguna otra cosa sobre las carnes, y este tan angosto como se podía sufrir, y un mantillo de lo mismo encima. Decíame que en los grandes fríos se le quitaba y dejaba abiertas la puerta y ventanilla de la celda, para que, con ponerse después el manto y cerrar la puerta, contentase al cuerpo para que sosegase con más abrigo.

Comer a tercer día era muy ordinario, y díjome que de qué me espantaba, que eso era muy posible a quien se acostumbraba a ello. Un compañero suyo me dijo que le acaecía estar ocho días sin comer. Debía ser estando en oración, porque tenía grandes arrobamientos e ímpetus de amor de Dios, de que una vez yo fui testigo.

Su pobreza era extrema y su mortificación en la mocedad, que me dijo que le había acaecido estar tres años en una casa de su Orden y no conocer a ningún fraile si no era por el habla; porque no alzaba los ojos jamás; y así no sabía ir a las partes que de necesidad había de, si no íbase tras los frailes; esto le acaecía por los caminos. A mujeres jamás miraba, esto muchos años; decíame que ya no se le daba más ver que no ver. Mas era muy viejo cuando le vine a conocer, y tan extrema su flaqueza, que parecía hecho de raíces de árboles.

Con toda esta santidad, era muy afable, aunque de pocas palabras, si no era con preguntarle; en estas era muy sabroso, porque tenía muy lindo entendimiento. Su fin fue como su vida, predicando y amonestando a sus frailes. Como vio que ya se acababa, dijo el salmo "¡Qué alegría cuándo me dijeron: Vamos a la casa del Señor!" e, hincado de rodillas, murió.

Después el Señor ha sido servido que yo lo tenga más cerca que en la vida, aconsejándome en muchas cosas. Le he visto muchas veces con grandísima gloria. Díjome, la primera que me apareció, que bienaventurada penitencia que tanto premio había merecido, y otras muchas cosas. Un año antes que muriese, me apareció estando ausente, y supe se había de morir y se lo avisé, estando a algunas leguas de aquí. Cuando expiró, me apareció y dijo cómo se iba a descansar. Yo no lo creí y díjelo a algunas personas, y ocho días después vino la nueva de cómo era muerto, o comenzado a vivir para siempre, por mejor decir.

Hela aquí acabada esta aspereza de vida con tan gran gloria; paréceme que mucho más me consuela que cuando acá estaba. Díjome una vez el Señor que no le pedirían cosa en su nombre que no la oyese. Muchas que le he encomendado pida al señor las he visto cumplidas. Sea bendito por siempre. Amén".

Teresa de Jesús

FRANCISCO HABLA DE TERESA

“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...