viernes, 13 de diciembre de 2013

SAN JUAN DE LA CRUZ

"San Juan de la Cruz es un escritor notablemente lúcido y sencillo. Si algunos lo encuentran difícil por cierto ello no se debe a que sea oscuro. Es casi brutalmente claro. Y en eso consiste el problema. Su sencillez es demasiado radical. Jamás pierde tiempo en buscar componenda alguna".
"Todo y Nada. Estas dos palabras contienen la teología de san Juan de la Cruz. Todo es Dios, quien contiene en Sí mismo eminentemente las perfecciones de todas las cosas. Pero a fin de poseerlo a Él, que lo es todo, debemos renunciar a la posesión de todo lo que sea menos que Dios".
"Lejos de tratar de privar al alma de placer, conocimiento y todo lo demás, san Juan de la Cruz quiere que alcancemos el más puro de los placeres y el más elevado de los conocimientos: el gustarlo todo, el saberlo todo, el poseerlo todo".
"La nada de san Juan de la Cruz es simplemente una aplicación drásticamente literal del Evangelio".
"San Juan de la Cruz resulta tan drástico que mucha gente se convence de que está predicando una especie de dualismo maniqueísta, como si la naturaleza fuese maligna en sí misma, como si las criaturas no fuesen más que obstáculos en la unión con Dios... Pero, lejos de enseñarnos a detestar este mundo, Juan de la Cruz nos indica la manera de amarlo y comprenderlo".
“Fuera de su nativa España, San Juan de la Cruz nunca fue un santo muy popular. Su doctrina es considerada como “difícil”, y le exige a los demás la misma austeridad intransigente que él practicó durante su vida entera. Sin embargo, un estudio más ceñido a su doctrina, como el que hemos intentado, probaría que san Juan de la Cruz poseía todo el equilibrio, la prudencia y la “discreción” que caracteriza a la más elevada santidad. No es un fanático aplicado a sobrecargar a sus subordinados con fardos insoportables que acabarían por reducirlos a ruinas morales y físicas. Las exigencias que formula son inflexibles en lo esencial pero flexibles en sus aspectos accidentales. Su único propósito consiste en situar al hombre entero, cuerpo y alma, bajo la guía del Espíritu de Dios. En la práctica, san Juan de la Cruz se opuso inexorablemente al formalismo y la inhumanidad de quienes comparaba con “herreros espirituales” que martillaban violentamente las almas de sus víctimas para hacerlas calzar en algún modelo convencional de perfección ascética. Sabía muy bien que este tipo de ascetismo era uno de los más defectuosos, porque a menudo era una manifestación de incorregible orgullo espiritual. La claridad y la lógica de este carmelita español, sumada a su insuperable y experimentado conocimiento de las cosas de Dios, lo sitúan de lejos como uno de los más grandes y más confiables de todos los teólogos místicos”.

Thomas Merton
"Ascenso a la verdad".

LUMEN

FRANCISCO HABLA DE TERESA

“En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida ...